Demandan a EEUU por agresión contra padre e hijo; Tribunal avala intervención como Terry Stop

Demandan a EEUU por agresión contra padre e hijo; Tribunal avala intervención como Terry Stop

Descarga el documento: Soto-Cintrón et al v. United States of America

En mayo de 2013, el Servicio de Inspección Postal de los Estados Unidos (“USPIS”, por sus siglas en inglés) interceptó un paquete bajo la sospecha que contenía armas ilegales. El paquete provenía del estado de la Florida, con destino a Puerto Rico.

El USPIS solicitó al Negociado de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (“ATF”, por sus siglas en inglés). Luego de obtener una orden judicial, examinaron el paquete y hallaron 6 pistolas marca Glock semiautomáticas enviadas ilegalmente, lo que constituye un delito grave.

Para hallar a los responsables, el ATF y el USPIS decidieron realizar una entrega controlada en una oficina postal en Ponce, en vez de entregar el paquete directo a su destino.

Mientras se realizaba la entrega, agentes de USPIS tomaron las posiciones primarias de vigilancia para observar el recogido dentro de la oficina y desde el estacionamiento. Agentes de ATF permanecieron dentro del perímetro.

Durante la intervención, llegaron dos guaguas tipo pick-up marca Ford F-150, una roja y una blanca. Alegadamente, el sospechoso estaba en la blanca. En la roja estaba Eduardo Soto Cintrón y su hijo.

Para uno de los agentes, el comportamiento de los pasajeros de la pick-up roja levantó sospechas porque éstos permanecieron un rato en el estacionamiento dentro de la pick-up. Según las comunicaciones por radio, ya el paquete había sido entregado al sospechoso, y posteriormente se cursó por radio que la pick-up roja se estaba yendo.

Según el agente, por su experiencia, hay ocasiones en que una persona recibe el paquete y lo pasa a otra persona.

Al salir la pick-up roja, el agente verificó la localización de paquete con un inspector del USPIS y éste le dijo que no sabía donde estaba en ese momento.

El agente decidió actuar y detuvo la pick-up roja, bajó a los ocupantes y los puso bajo arresto sobre el pavimento. Según la opinión en este caso, no estuvieron más de 15 minutos detenidos, no se les puso dentro de alguna patrulla, ni sufrieron algún daño duradero.

En febrero de 2015, Eduardo Soto Cintrón demandó a los Estados Unidos, por sí y en representación de su hijo menor de edad. Según el demandante, agentes federales lo arrestaron, detuvieron y agredieron ilegalmente durante una intervención, ya que no tenían causa probable para intervenir.

El gobierno federal presentó una moción de sentencia sumaria argumentando como defensa que los agentes federales nunca arrestaron ni detuvieron ilegalmente a los demandantes. Según la moción, los agentes simplemente detuvieron a los ocupantes de la pick-up roja para fines investigativos – lo que se conoce como un “Terry Stop”.

Un agente federal puede detener a un ciudadano a pesar que no se haya cometido algún delito si el agente, actuando bajo su autoridad de ley, sospecha que el arrestado cometió un delito.

En este caso, a pesar de que los demandantes alegan que sus acciones en el correo eran inocentes, para los agentes parecieron lo suficientemente sospechosas para ameritar una intervención investigativa, con lo cual el Tribunal estuvo de acuerdo.

El Tribunal tampoco acogió el planteamiento de los demandantes sobre que la intervención fue más larga o más restrictiva de lo necesaria. Aplicando la jurisprudencia federal de casos relacionados a Terry Stops en los Estados Unidos, el tribunal expresó que los Terry Stops no tienen un término de tiempo determinado ni hay un límite a las medidas profilácticas (como esposar y colocar una persona contra el pavimento) que un agente pueda tomar al intervenir con un ciudadano por la mera sospecha de que pueda haber cometido un delito grave.

El Tribunal de Distrito desestimó la demanda al concluir que los agentes que intervinieron con los demandantes actuaron bajo autoridad de ley y tomando en cuenta las circunstancias ante sí para detenerlos e investigar.

por el Lcdo. Cristian González

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