Preocupante la ansiedad y estrés en la profesión legal

Un estudio de la Universidad Johns Hopkins reveló en 1990 que una de las 100 ocupaciones más estresantes es la abogacía y que los abogados sufren de depresión y condiciones relacionadas con la ansiedad. Asimismo, otro estudio llevado a cabo por la Universidad de Yale reveló que el 70% de los estudiantes de esa institución habían luchado con condiciones mentales durante su tiempo de estudio.

Otro estudio realizado por Law Care reveló que un 50% de la profesión siente estrés y que un 19% sufre de depresión clínica. Por otro lado, en el 2013, Law Society entrevistó a 2,226 abogados sobre el estrés y el trabajo. El 95% de estos manifestó que su estrés era severo o extremo. Asimismo, en el 2014, 36% de las llamadas a LawCare por estrés fueron hechas por abogados.

Will Meyerhofer, un abogado corporativo graduado de NYU y de Harvard, relató su experiencia en la revista de la American Bar Association, sobre cómo la profesión le provocó pérdida del sueño, aumento de peso y constantes enfermedades. A pesar de haber sido de las notas más altas de su clase y tener un buen trabajo, el trabajo le provocaba episodios de ansiedad en los que a menudo lloraba, se retorcía y perdía la noción del tiempo y espacio. Aún después que abandonó la profesión, tenía ataques de pánico como si aún estuviera en su bufete. Por esa razón, Meyerhofer se convirtió en un trabajador social clínico licenciado, luego de haberse beneficiado de terapia para poder superar sus problemas.

Según Gayle Victor, también trabajadora social, el perfeccionismo y el pesimismo, son dos cualidades que prevalecen entre los abogados y que pueden provocar ansiedad.

“El perfeccionismo ayuda a los abogados a tener éxito en la práctica porque su profesión está excesivamente orientada hacia los detalles. En el estudio de Johns Hopkins, el optimismo superó al pesimismo —excepto en la profesión legal— porque los abogados son contratados para siempre estar atentos a lo que puede estar mal.

“Tomado al extremo, el perfeccionismo se transforma en un sentimiento de que nada es lo suficientemente bueno. Los abogados adquieren un sentido de control excesivamente desarrollado, por lo que si las cosas no van como se planean, se culpan a sí mismos. Creen que no trabajaron lo suficiente o fueron descuidados”, explica Tyger Latham, un psicólogo de Washington D.C., que trata a muchos abogados y estudiantes de Derecho. “Preocupados a sueldo, los abogados esperan predecir el futuro, anticipar las amenazas y protegerse contra todo lo que pueda surgir, así que aprenden a ver problemas en todas partes, incluso cuando no existen, y empiezan a percibir las amenazas como si estuvieran entre la vida y la muerte. Esa es la definición misma de ansiedad”, señaló Latham.

“Lo que puede suceder es que buscar riesgos y problemas va más allá de ser un trabajo o una profesión y se convierte en la manera en que los abogados se acercan a la vida”, opina Alan Levin, quien pasó 34 años como abogado laboral antes de co-fundar la práctica de terapia de Care for Lawyers, junto a Gayle Victor.

Los trastornos mentales pueden afectar profundamente el funcionamiento diario de los abogados. La irritabilidad, los pensamientos obsesivos, los sentimientos de insuficiencia, la dificultad para concentrarse, el sentimiento de preocupación y el peligro inminente, los trastornos del sueño, las palpitaciones del corazón, la sudoración, la fatiga y la tensión muscular son efectos secundarios de ansiedad y depresión, y son algunos de los síntomas que experimentan estos profesionales, según Latham.

Para lidiar con estos problemas existen ciertas técnicas como la meditación. De hecho, universidades como Yale, Berkeley y la Universidad de San Francisco han comenzado a ofrecer cursos de meditación. Incluso, en el Centro de Meditación Spirit Rock en California ofrecen un retiro de fin de semana especialmente para abogados, la única profesión sobre la cual se ofrece un retiro específico.

Jeena Cho, una abogada que ofrece cursos de meditación para abogados, compartió que aunque no se desee tomar un curso como tal, los abogados deben adoptar la estrategia STOP al acercarse a sus tareas diarias: Stop (Detente), Take a breath (Respira), Observe (Observa), Proceed mindfully (Procede atentamente).

De interésStress Awareness Month: The Problematic Culture of the Legal Profession

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