¿Por qué muchos abogados dejan la práctica tradicional de la abogacía?

Mucho se comenta sobre el alto número de abogados que entran a la práctica pero nada se dice sobre el número de abogados que abandona la profesión. Mucho menos se habla sobre los abogados que, aunque siguen ejerciendo la práctica, consideran a menudo dejarla porque no encuentran cumplidas sus expectativas.

A continuación algunas razones conocidas por las cuales los abogados dejan la profesión:

  1. Horas de trabajo: Digan lo que digan, los abogados trabajan muchísimo. Ya sea atendiendo a clientes, tratando de cumplir con ordenes de los tribunales, lidiando con su equipo de trabajo o asistiendo a reuniones, el trabajo de los abogados sobrepasa las 8 horas. Suma eso a que es muy difícil para un abogado tomar vacaciones. Muchos abogados dejan la profesión en búsqueda de un mejor balance de vida.
  2. La presión mental: Además de las largas horas, está la constante presión de prevalecer en un sistema altamente adversativo. A esa dinámica se le suman los asuntos de la vida diaria y familiar que también provocan estrés. Ante la falta de mecanismos efectivos para lidiar con este alto nivel de estrés, muchos abogados abandonan la profesión.
  3. La constante argumentación: Ciertamente, la presión es inevitable en esta profesión y mucha de ella es provocada por la constante necesidad de argumentar. Ya sea en mociones, en vistas o hasta en las reuniones, la controversia constante provoca grandes niveles de estrés. Habrá algunos abogados que les guste, a otros no.
  4. Falta de control: Ser abogado es casi como no haberse graduado de la universidad. El calendario del abogado está sujeto a las ordenes del Tribunal o a las necesidades de la oficina para la que trabaje. Por esto muchos abogados dejan la práctica o abren sus propias oficinas.
  5. Aburrimiento con el trabajo: Seamos realistas, mucho del trabajo legal trabajo moderno es bastante aburrido. Si usted asistió a la escuela de Derecho con la visión de litigar con frecuencia y estar dando argumentos de apertura y cierre en el Tribunal, así como realizando contrainterrogatorios, la realidad de la práctica legal moderna puede ser una dura sorpresa. Muy pocos casos terminan en un juicio, y muchos de los llamados “litigantes” nunca han visto un juicio. Mucho del trabajo del abogado está en un escritorio, escribiendo, leyendo, investigando.

Una buena noticia para todos aquellos que se encuentran insatisfechos, es que hoy día existen otro tipo de trabajos, que no son los que tradicionalmente se pensaban para abogados. ¿Dejaste la abogacía tradicional? ¿A qué te dedicas hoy?

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