¿La Ley de Derechos Civiles protege a los trabajadores homosexuales y transexuales?

Desde el 2015 las parejas del mismo sexo han tenido el derecho constitucional de casarse. Sin embargo, aún no disfrutan de protección federal contra la discriminación en el lugar de trabajo debido a su orientación sexual o identidad transgénero.

Cerca de 24 estados no tienen leyes que protejan los derechos civiles de las personas LGBTT. Por ello, un empleado gay puede regresar a la oficina de su luna de miel y ser despedido. Las personas transgénero tampoco tienen recursos en estos estados cuando sus jefes los despiden o degradan por acudir al trabajo bajo su identidad.

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En los últimos años, un impulso por una mayor igualdad ha tenido cierto éxito en la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC) y en varios tribunales apelativos federales que han señalado que la protección contra el discrimen en el empleo para personas de la comunidad LGBTT debe estar presente en la Ley de Derechos Civiles de 1964. Mientras tanto, la administración del presidente Donald Trump y otros tribunales se apegan a lecturas menos expansivas de esa ley. Después de meses de discusión en conferencia privada, el 22 de abril, el Tribunal Supremo acordó resolver esa controversia.

Se espera que a finales del presente año, los jueces discutan los derechos de los homosexuales por primera vez, desde que el juez Anthony Kennedy, autor de la decisión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo abandonó el tribunal en junio pasado. Su reemplazo por el juez más conservador, Brett M. Kavanaugh, podría cambiar el enfoque del tribunal.

Según reseño The New York Times, la mayoría de los tribunales de apelación federales han interpretado el Título VII de la Ley de Derechos Civiles para excluir el discrimen por orientación sexual. Pero dos de ellos, en Nueva York y Chicago, emitieron recientemente decisiones que dictaminaban que el discrimen contra homosexuales y lesbianas es una forma de discrimen sexual.

El Tribunal Supremo acordó escuchar el caso de Nueva York, Altitude Express Inc. v. Zarda, No. 17-1623, junto con Bostock v. Clayton County, Ga., No. 17 -1618.

El caso de Nueva York fue presentado por un instructor de paracaidismo, Donald Zarda, quien alega que fue despedido porque era gay. Su despido se produjo después de una queja de una clienta que había expresado su preocupación por estar bien amarrada a Zarda durante una inmersión en tándem. El Sr. Zarda, con la esperanza de tranquilizar a la cliente, le dijo que era “cien por ciento gay”.

Zarda demandó bajo el Título VII y perdió inicialmente. Murió en un accidente de paracaidismo en 2014, y sus herederos han continuado el caso.

El año pasado, un panel dividido de 13 jueces del Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos para el Segundo Circuito permitió que la demanda procediera. Escribiendo para la mayoría, el juez Robert A. Katzmann concluyó que “el discrimen por orientación sexual está motivado, al menos en parte, por el sexo y, por lo tanto, es un subconjunto de de discrimen por razon de sexo”.

En desacuerdo, el juez Gerard E. Lynch escribió que las palabras del Título VII no apoyaban la interpretación de la mayoría.

Habrá que esperar a finales de año para ver qué decide el Tribunal Supremo.

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