Señalan incertidumbre sobre las próximas opiniones que escriba el juez Gorsuch

La decisión del juez textualista y conservador del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Neil Gorsuch, en el caso de Bostock v. Clayton County, Georgia despertó la suspicacia de más de uno.

Esa suspicacia surge porque el juez Gorsuch, que también pertenece al ala más conservadora de la corte, afirmó en Bostock que las protecciones del Título VII de la Ley de Derechos Civiles —en su categoría protegida de sexo— incluyen la orientación sexual y la identidad de género como categorías protegidas del discrimen en el empleo.

El ejercicio de Gorsuch despierta más intriga porque el propio juez destacó durante su nominación que “hacían falta jueces que respetaran el estado de derecho, el rol del Congreso y se abstuvieran de reescribir la ley”.

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Sin embargo, para el licenciado Alex Omar Rosa Ambert, la decisión no fue una sorpresa porque Gorsuch fue oficial jurídico del juez retirado del Supremo Federal, Anthony Kennedy.

Rosa Ambert recordó que Kennedy fue el juez ponente en las decisiones de Lawrence v. Texas, Obergefell v. Hodges y United States v. Windsor, tres casos que atendieron derechos fundamentales para la comunidad LGBTIQ+.

“La filosofía analítica y adjudicativa de un jurista siempre se verá influenciada por esos primeros superiores que le mostraron cómo se atienden controversias constitucionales’, sostuvo Rosa Ambert.

Además, señaló que desde Lawrence v. Texas, “ya se habían descartado ciertos análisis textualistas sobre el sexo”.

Por otra parte, el licenciado José Bague explicó a Microjuris.com que el juez Gorsuch pasó a legislar durante la decisión y se alejó drásticamente de la escuela textualista del juez Antonin Scalia.

“Las consecuencias pueden ser problemáticas”, explicó Bague.

“Mi impresión es que se dejaron confundir con la palabra sexo. Cogen la palabra fuera de su contexto histórico y cultural en el sentido ordinario. Toman el significado que dio la ley para llenarlo con su propia definición. Esa no es la manera de interpretar”, señaló el licenciado Bague.

Para Bague, el juez Gorsuch se adentró en la teoría de interpretación de la constitución viviente. “Esto es como mirar al pozo, ver tu imagen con tus prejuicios y pasiones propias, y pensar que eso es lo que hay en el pozo”, señaló Bague.

Asimismo, puntualizó que el ejercicio del Supremo Federal en Bostock “creó nuevas leyes, pero eso le corresponde al Congreso”.

“Ahora sería bueno que el Congreso le siga el paso de Puerto Rico y determine las protecciones en el empleo para las personas por su orientación sexual e identidad de género, que también proteja a las organizaciones religiosas y que haya armonía. En Puerto Rico hicimos lo correcto: enmendamos la ley”, sostuvo Bague.

Bague también resaltó que la opinión disidente del juez Samuel Alito, a sus ojos, tiene la razón al decir que la decisión fue un tipo de legislación desde el Supremo Federal.

“The Court attempts to pass off its decision as the inevitable product of the textualist school of statutory interpretation championed by our late colleague Justice Scalia, but no one should be fooled. The Court’s opinion is like a pirate ship. It sails under a textualist flag, but what it actually represents is a theory of statutory interpretation that Justice Scalia excoriated––the theory that courts should “update” old statutes so that they better reflect the current values of society”.

El licenciado Bague señaló que la opinión disidente por separado, pero parecida a la de Alito, del juez Brett Kavanaugh debe ser porque quiere crear una voz que luego pueda ser citada o recordada.

“I have the greatest, and unyielding, respect for my colleagues and for their good faith. But when this Court usurps the role of Congress, as it does today, the public understandably becomes confused about who the policymakers really are in our system of separated powers, and inevitably becomes cynical about the oft-repeated aspiration that judges base their decisions on law rather than on personal preference. The best way for judges to demonstrate that we are deciding cases based on the ordinary meaning of the law is to walk the walk, even in the hard cases when we might prefer a different policy outcome”.

“Quiere distinguirse y hacer su propio nombre, tener su propio sello. Scalia se hizo famoso por sus opiniones disidentes. A pesar de que podía estar de acuerdo con una disidente, ponía sus dos centavos”, sostuvo Bague.

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