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Capitolio comienza la discusión sobre la reforma laboral, más allá de la derogación

Por María Soledad Dávila Calero

A la vez que la Cámara de Representantes y el Senado tienen en sus comités medidas que derogan o enmiendan grandemente la Ley de Transformación y Flexibilización Laboral, mejor conocida como la Reforma Laboral, tres economistas advierten a Microjuris.com que mejorar el terreno laboral en Puerto Rico va más allá de revertir los cambios que se hicieron a través de la reforma.

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Estas medidas incluyen el Proyecto de la Cámara 3, presentado por el representante del Partido Popular Democrático, Domingo Torres, y el Proyecto del Senado 123, presentado por la delegación senatorial del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC).

Además, los legisladores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) presentaron una medida para hacer enmiendas mayores a la Ley 4 de 2017, que lleva de numeración Proyecto de la Cámara 112 y Proyecto del Senado 91.

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Tanto Alba Brugueras-Fabre, presidenta de la Asociación de Economistas de Puerto Rico, como el economista Heriberto Martínez, asesor del representante popular Jesús Santa, describieron la reforma laboral como una que buscaba reducir los derechos de los trabajadores, pero que no tenía las herramientas para garantizar el crecimiento en la fuerza laboral.

Una mesa con los «esqueletos de la negociación»

Pero más allá de su derogación, ambos economistas argumentaron, que el paso a seguir es una conversación con los diferentes sectores para producir una propuesta sostenible.

«La discusión de qué es lo mejor para Puerto Rico no se ha tenido de manera seria porque para que se discuta de una manera adecuada, se tienen que sentar en la mesa de negociación el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, los representantes de los sectores corporativos de Puerto Rico, los representantes de los sectores laborales de Puerto Rico y por la naturaleza del sector, también el sector del cooperativismo debería tener un espacio en esta mesa de negociación», dijo Martínez a Microjuris.com.

Además de estos grupos, descritos por Martínez como el esqueleto de la negociación, ambos economistas mencionaron en entrevistas apartes que también se debe incluir la Academia y a entidades como el Instituto de Estadísticas.

Martínez insistió en que el problema grande de la reforma laboral es que «tiene un contenido ideológico demasiado sesgado», que apuesta a la flexibilización en el empleo como medida para aumentar empleos y salarios.

El economista añadió que esa expectativa no se ha cumplido en los mercados por los que se apostó y mencionó que en los estados de Estados Unidos no hay una correlación entre las jurisdicciones con mayor flexibilidad laboral versus una mayor tasa de participación.

Acompañada de más reformas

Haciendo un análisis distinto, la economista Chantal Benet argumentó que, si bien la reforma laboral tenía como meta hacer del mercado de Puerto Rico uno más competitivo —especialmente, en comparación a otras jurisdicciones estadounidenses que tienen menos beneficios marginales— la medida no se podía trabajar de forma separada.

Según Benet, para que la reforma laboral tuviese éxito, tenía que venir acompañada de una reforma tributaria y de una reforma de las ayudas de seguridad social– como es el programa de asistencia nutricional– que estuviese enfocada en incentivar el trabajo.

Benet explicó que en su trabajo en la Fundación CRECE llevan en años midiendo el índice de libertad económica. Según su análisis, Benet ve países en condiciones más optimas por tomar medidas más abarcadoras mientras que en Puerto Rico se establecen «parchos«.

«Singapur, cuando llevó a cabo su reforma laboral, también llevó a cabo otras reformas que contemplan este impacto en todo el sector laboral, a diferencia de Puerto Rico, que repito son parchos que se siguen poniendo y no siguen atacando el problema sistemático que tiene el gobierno a la hora de la verdad», sostuvo Benet.

Brugueras-Fabre también aludió a que otra deficiencia del acercamiento que tuvo la reforma laboral de 2017 es que dejó fuera otros aspectos que también aumentan los costos de hacer negocios en Puerto Rico, como lo son el sistema de permisos y los costos de energía.

«En aquel momento, en el 2017, se trabajó solamente un aspecto. Operar, tener un negocio o mantener un negocio rentable y tener ganancias, el crecimiento en términos de beneficios económicos para un negocio, pues eso tiene muchas otras variables y factores que se toma en consideración», dijo Brugueras-Fabre a Microjuris.com.

Cuando Martínez expandió la discusión de la reforma laboral, el economista también trajo a la discusión medidas previas que han ido cambiando los derechos laborales.

Martínez dijo que la Reforma Laboral sigue por la misma línea que medidas de años anteriores, como la eliminación de la paga doble en los domingos.

Además, en cuanto al proceso de la aprobación de medidas, Martínez argumentó que la política pública del pasado asumió una visión cortoplacista, pero que entiende que en esta coyuntura hay espacio para discusiones más profundas por la diversidad en la composición legislativa y ejecutiva.

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