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Supremo se expresa sobre solidaridad patronal

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El Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR) determinó que la relación de solidaridad entre un patrono y una persona empleada es una solidaridad propia, diferente a la solidaridad impropia que normalmente existe entre los cocausantes de un daño.

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Anteriormente, en Fraguada Bonilla v. Hosp. Aux. Mutuo, el Tribunal Supremo adoptó en Puerto Rico la tendencia moderna de la solidaridad impropia en materia extracontractual.

Bajo esta teoría, los efectos principales o primarios de la solidaridad se mantienen: un demandante puede exigir el resarcimiento de la totalidad del daño a cualquiera de los cocausantes del daño, pues estos vienen obligados a responder solidariamente. Sin embargo, la persona perjudicada tendrá que interrumpir el término prescriptivo individualmente respecto a cada cocausante, pues la interrupción de la prescripción en la solidaridad impropia o perjudica por igual a todos los deudores.

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En cuanto a los daños que ocasionan los empleados de una empresa, el Código Civil responsabiliza a los patronos si el daño es ocasionado en el ejercicio del trabajo del empleado. Sin embargo, el patrono deja de ser responsable si prueba que empleó la debida diligencia para evitar el daño.

El Supremo explicó, por voz del juez Edgardo Rivera García, que de nuestro ordenamiento jurídico no surge con claridad si un patrono y una persona empleada son, en virtud de su relación contractual preexistente, solidariamente responsables frente a un tercero, de la misma manera que lo serían dos cocausantes independientes, como resuelto en Fraguada.

Para el Supremo, la relación de dependencia previa entre el patrono y la persona empleada, en la que la persona empleada actúa para adelantar los intereses de su patrono, hace que estén imbricados en un interés común y tienen entre si relaciones frecuentes.

«No existe, por lo tanto, la ausencia de comunidad de intereses que justificó la adopción de la doctrina de solidaridad impropia en el ámbito extracontractual en Fraguada, supra, bajo el Art. 1802. Por el contrario, al interpretar conjuntamente los Arts. 1803 y 1804 del Código Civil, la conclusión más lógica es que la responsabilidad que surja entre el patrono y el empleado es una solidaria, más en su vertiente propia», expresó el juez Rivera García.

En este caso, un hospital fue demandado reclamando el resarcimiento de los daños causados por los actos negligentes de una doctora, su empleada.

Los peticionarios presentaron su causa de acción oportunamente, dentro del término prescriptivo de un año establecido en el Código Civil.

Según el Supremo, al estar presentes los elementos de la solidaridad propia en la relación obrero-patronal, dentro de la cual, como empleada, la galena causó un daño a un tercero en el desempeño de su oficio, los peticionarios estaban facultados para dirigir su acción individualmente contra cualquiera de los solidariamente obligados o ambos.

De esta forma, la presentación de la demanda contra LMC a su vez interrumpió el término prescriptivo contra la doctora.

El hospital presentó una reclamación contingente contra la doctora, la cual erróneamente fue desestimada por el Tribunal de Primera Instancia por entender que había prescrito.

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