NOTICIAS U.S. Court of Appeals 1st Circuit

Jurado federal declara culpable a sujeto por ‘carjacking’, pero lo absolvieron porque «no se probó que cometió el delito»

“El récord ante esta corte refleja que Guerrero Narváez es un criminal que debe cosechar lo que sembró. Pero, para que Guerrero Narváez sea convicto debe ser acusado por el crimen, correcto, y todos los elementos del delito deben ser probados”, concluye la opinión de 30 páginas emitida por el Tribunal de Apelaciones para el Primer Circuito.

Por Daniel Rivera Vargas

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Un jurado federal declaró culpable a dos hombres por el delito de ‘carjacking’ pero, aunque varios jueces entienden que el acusado es un criminal, lo absolvieron del cargo en su contra porque presuntamente no se probó que cometió el delito que le imputó la fiscalía federal.

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“El récord ante esta corte refleja que Guerrero Narváez es un criminal que debe cosechar lo que sembró. Pero, para que Guerrero Narváez sea convicto debe ser acusado por el crimen, correcto, y todos los elementos del delito deben ser probados”, concluye la opinión de 30 páginas emitida por el Tribunal de Apelaciones para el Primer Circuito, en el que participaron los jueces apelativos O. Rogeriee Thompson, Kermit v. Lipez y Joseph Laplante, citando a su vez al juez de distrito que vio el caso, el recientemente fallecido Juan M. Pérez-Giménez.

El juicio contra Eddie Guerrero Narváez, acusado junto a Kayvan Cartagena Suárez, fue por hechos ocurridos en junio de 2016, cuando una mujer identificada como Keysha Silva Rivera, quien viajaba con sus dos hijos menores en una guagua BMW plateada cuando se estaciona en una gasolinera de Carolina y mientras se bajaba del vehículo se le acercó el acusado Guerrero Narváez.

Según el relato de hechos del panel de jueces de Boston, el hombre le dijo que “lo habían enviado a ‘llevarse su carro'», y la mujer pensó que se trataba de una broma, y Guerrero Narváez le dijo que si cooperaba «no le haría daño a ella o a sus dos hijos”, mientras le tocaba la camisa a Silva Rivera de forma que la mujer describió como “intimidante”, y pensó que el sujeto estaba armado, aunque nunca vio un arma.

El foro apelativo entonces relata que la mujer pidió permiso al hombre para sacar a sus hijos de la guagua, y sacó unas pertenencias del mismo, sin que Guerrero Narváez la apresurara o amenazara, e incluso el sujeto la ayudó a sacar del baúl una sombrilla, antes del acusado llevarse la BMW. Cámaras de seguridad en la gasolinera demostraron que el coacusado Cartagena Suárez llevaba como una hora merodeando con Guerrero Narváez cerca del establecimiento, y un mecánico dijo que vio a ambos hombres en el interior del auto hurtado.

Los hombres fueron arrestados y acusados de ‘carjacking’. Un jurado federal los halló culpables, pero la defensa presentó una moción de absolución perentoria bajo la Regla 29 de Procedimiento Criminal federal, donde se alega que no se cumplieron todos los elementos que incluye el delito federal, y el juez absolvió a ambos acusados.

Según recuerda Boston, el estatuto federal de ‘carjacking’ penaliza “a cualquiera, que con la intención de causar muerte o serio daño físico, se lleva un auto de motor… en presencia de la persona”, y discute que la intención congresional era penalizar cierto tipo de robo para prevenir crímenes violentos, y que esa amenaza sea real.

 “Una amenaza vacía o un gesto intimidatorio, de por sí solo, no cumple con el requisito de intención (del estatuto federal)”, indicó Boston. 

Los jueces se enfocaron en la ausencia de arma de fuego, y ante el argumento de la fiscalía federal de que era una inferencia razonable de que el acusado la tenía, Boston entiende que esto es “ambiguo”, e incluso, en una nota al calce, se menciona que un fiscal federal planteó retóricamente “¿Cómo se podía causar daño a esta mujer si no tenía una pistola, si no tenía un cuchillo?”.

La fiscalía también planteó que había una intención de intimidar porque el acusado que habló con la mujer era el más alto de los dos acusados, pero Boston entendió que, “al igual que el juez de distrito, nos negamos a penalizar a un acusado por su tamaño y estatura”.

“Este caso carece de una indicación categórica de intención de seriamente dañar o matar que hemos observado en otros casos”, resuelve el foro apelativo. “La intención de causar muerte o serio daño corporal requiere evidencia de algo más que una intimidación”, es parte de la conclusión de Boston.

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