Iniciativa de la Frontera Caribeña para atajar aumento de narcotráfico y violencia en la región

Durante una serie de reuniones en Washington, el gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño, dirigió sus esfuerzos para lograr una respuesta federal más efectiva a la actividad delictiva perpetrada por las redes de narcotráfico que utilizan a Puerto Rico como trampolín a los Estados Unidos continentales.

La agenda del Primer Ejecutivo en Washington incluyó un foro con una diversa audiencia de personal del Congreso y agencias federales de seguridad sobre el nefasto impacto del narcotráfico en la frontera caribeña de Estados Unidos y la apremiante necesidad de contrarrestarlo. El foro se realizó en la Fundación Heritage, en la capital federal.

Tras el foro, el Gobernador se trasladó a la Casa Blanca, donde sostuvo una reunión sobre el tema con la directora del Consejo de Política Doméstica de la Casa Blanca, Cecilia Muñoz; el secretario asociado del Departamento de Justicia federal, Thomas Perrelli, el Zar Antidrogas de Estados Unidos, Gil Kerlikowske; la secretaria de Estado auxiliar para el Caribe y Centroamérica, Julissa Reynoso y el secretario auxiliar del Departamento de Seguridad Interna, Louis Quijas.

Además, el Gobernador sostuvo reuniones por separado con el subsecretario de Justicia federal, James Cole; el Comisionado Interino del Servicio de Aduana y Protección Fronteriza (CBP), David Aguilar y con la Almirante Cari Thomas, directora de política de respuesta de la Guardia Costanera de Estados Unidos.

Los esfuerzos para combatir el narcotráfico en la frontera mexicana con Estados Unidos han resultado en un incremento del uso de las rutas caribeñas por parte de los narcotraficantes. Como resultado, Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses se han convertido en la primera línea de defensa en la frontera caribeña de Estados Unidos, por lo que el Gobernador ha abogado por la elaboración de lo que denomina la Iniciativa de la Frontera Caribeña, para fortalecer la respuesta al aumento de narcotráfico y violencia que azota la región.

Se estima que un 30 por ciento de las drogas ilegales que llegan a los EE.UU. continentales pasan a través del Caribe, y las redes narcotraficantes se han enfrascado en una lucha cruenta para extenderse en la región. Como consecuencia de este fenómeno, Puerto Rico ha experimentado niveles de violencia que son cinco veces mayores que el promedio nacional, y más de 70% de los asesinatos que ocurren en la Isla se relacionan al narcotráfico.

Según un análisis federal sobre el trasiego de drogas, titulado High Intensity Drug Trafficking Area y realizado en el 2011, la mayoría de la cocaína que entra la Nación es primero enviada por traficantes sudamericanos a la República Dominicana y luego a Puerto Rico. De la isla, se transporta por embarcación y por aerolíneas comerciales a las principales ciudades en Florida, tales como Fort Lauderdale, Jacksonville y Orlando, así como otras ciudades como Albany, Newark y Rochester en el noreste de la Nación.

En el mismo informe, la Administración Antidrogas Estadounidense (DEA) señala que la captura de cargamentos de cocaína entre la Isla Vírgenes estadounidenses y Puerto Rico aumentó de 2 toneladas métricas en el 2009 a 7 toneladas métricas durante los primeros tres meses de 2010, un aumento de 350 porciento.

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