Apuntes sobre el derecho chino

Por Frederic J. Rocafort
Miembro de la Asociación de Abogados de Puerto Rico

Apuntes sobre el derecho chinoEl año pasado, un puertorriqueño residente en el sur de China firmó un contrato para alquilar una propiedad comercial. Unos meses más tarde el arrendatario incumplió dicho acuerdo. La reacción inicial de nuestro compatriota fue una de desánimo. Como muchos extranjeros, asumió que sería imposible ganar una demanda en China. Sin muchas esperanzas, contrató a un abogado local y demandó. Grande fue su sorpresa cuando ganó el caso. Tanto en China, como en Puerto Rico, el incumplimiento contractual acarrea consecuencias legales.

Aunque en un tribunal puertorriqueño el resultado hubiese sido similar, existen importantes diferencias entre ambos sistemas legales. En esta ocasión resalto tres.

En China no existe separación de poderes entre las ramas del Gobierno. El artículo 128 de la Consitución de 1982 establece que el Tribunal Popular Supremo responde ante la Asamblea Popular Nacional y su Comité Permanente. En otras palabras, la rama judicial está subordinada a la legislativa. Como resultado y a diferencia de nuestro país, lo que existe en China es una separación de funciones y no de poderes. La independencia de la judicatura queda matizada de esta manera.

Otra peculiaridad del ordenamiento chino es que todos los terrenos del país son propiedad del Estado. En las áreas rurales, los mismos pertenecen de manera colectiva al campesinado. En la práctica, las autoridades locales pueden expropiarlos con relativa facilidad por lo cual están sujetos a control gubernamental. En las áreas urbanas, la tierra pertenece al Gobierno. Cuando alguien compra un apartamento en una ciudad china, en realidad lo que adquiere es el derecho de uso de dicha propiedad por un periodo limitado. En el caso de las residencias, y a pesar de los astronómicos precios de las mismas, el plazo máximo de dicho derecho es de 70 años. La reventa del inmueble está condicionada por este plazo.

Finalmente, la judicatura china se encuentra en plena transformación. Por décadas fue común que militares retirados, sin educación formal en Derecho, sirvieran como jueces. Se están llevando a cabo esfuerzos para mejorar esta situación. Por ejemplo, existen ahora estándares mínimos para los nuevos jueces. Uno de estos es revalidar como abogado. Tomará tiempo transformar un sistema que sirve a más de mil trescientos millones de personas. Sin embargo, la profesionalización de la judicatura optimizará el funcionamiento del sistema.

A pesar de que existen apreciables diferencias entre el Derecho chino y el puertorriqueño, encontramos también semejanzas. El objetivo es el mismo, fomentar la justicia, si bien la misma se concibe de manera distinta en ambos países.

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