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Muerte en vida: sentencias desproporcionadas

Muerte en vida: sentencias desproporcionadasUna de las sentencias disponibles en el sistema penal estadounidense es la sentencia de por vida, sin libertad condicional (life sentence without parole). Está en el ideario de los ciudadanos que esta sentencia, que remueve permanentemente de la sociedad a los individuos y les quita toda posibilidad de libertad y esperanza, es utilizada en crímenes como el asesinato, por el grado de daño que se lleva a cabo. No obstante, la realidad es que hay miles y miles de personas, a través del país que extinguen sentencias de por vida sin posibilidad de libertad condicional por ofensas menos serias y no violentas como robo en tiendas, robo de gasolina, posesión de heroína y apropiación de la merienda de una persona.

Con el propósito de ilustrar a la ciudadanía sobre esta grotesca realidad de desproporción en los castigos en referencia a la ofensa, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) presentó un informe titulado A Living Death: Life Without Parole For Non Violent Offenses (*.PDF). En el informe recopila los datos de miles de vida arruinadas por este tipo de sentencias e incluye estudios de casos a 110 personas. También incluye un análisis detallado de los millones que le cuesta a los contribuyentes el mantenimiento de estas personas en las cárceles.

La ACLU calculó que para el año 2012 habían 3,278 prisioneros en el sistema federal extinguiendo sentencias de por vida por crímenes no violentos como crímenes contra la propiedad. El 79% de estos 3,278 prisioneros están sirviendo sirviendo este tipo de sentencia.

Según la investigación realizada por la ACLU un 83.4 % de las sentencias de por vida por crímenes no violentos eran obligatorias. En estos casos, los jueces que emitieron la sentencia no tenían otro remedio que así hacerlo de acuerdo a la ley. Los fiscales, por otra parte, tienen más poder a la hora de exponer una persona a una sentencia de por vida al acusarles de algún crimen que activa ese tipo de sentencia.

En el informe, entre otros casos, se narra el de Dicky Joe Jackson, de 55 años, un hombre que ha vivido 17 años en prisión por una sentencia de por vida sin libertad condicional, por haber transportado y vendido metanfetaminas para pagar por una operación de trasplante de médula ósea para su hijo.

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