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Profesionales hablan sobre la innovación y el emprendimiento como eje de crecimiento económico y social

Profesionales hablan sobre innovación y emprendimiento como ejes de crecimiento económico y social
Foto: Camille Collazo para Microjuris.com

Durante la noche del jueves, 29 de octubre se llevó a cabo el «Primer Conversatorio de Innovación Social», una actividad dirigida a establecer un diálogo sostenido para “articular un proyecto de país”, de acuerdo a las palabras de quien fue su maestra de ceremonias, la periodista Liza Lugo.

Microjuris.com transmitió la actividad en vivo a través de su Livestream.

Como parte de la actividad, Lugo, junto al también periodista Felipe Gómez, habló sobre el proyecto Nuevo Ángulo, empresa que conformaron junto a otros periodistas luego de los despidos que realizó Univisión al eliminar el noticiero para el que laboraron. La presentación del nuevo proyecto, que gira alrededor de la creación de contenido para los medios, sirvió precisamente como pie forzado para hablar del tema principal: la innovación como eje del crecimiento económico del país en la crisis en la que hoy se encuentra.

El primer panelista en exponer fue el ex Secretario de Estado, David Bernier, quien puntualizó que en Puerto Rico hay que adoptar una cultura de responsabilidad social que aún no existe. Según Bernier, el aspecto que hay que trabajar para poder aumentar nuestra capacidad de innovar es la costumbre. En ese sentido expresó que en Puerto Rico estamos acostumbrados a no innovar, a hacer las cosas de la misma forma siempre. Es por ello que una vez se crean proyectos que son sostenibles por una cantidad determinada de tiempo, no se trabaja en algo más sino que dependemos de ello. Como ejemplo para ilustrar esto, habló sobre la Sección 936 del Código de Rentas Internas, que supuso la creación de un sistema de impuestos diseñados para promover la localización de nuevas industrias en Puerto Rico.

“Estuvimos dos décadas sosteniendo nuestra economía con un incentivo que eran las 936, que se nos antojó que podía ser permanente. El desarrollo económico despegó y fue extraordinario, pero no quedó una sola empresa con raíces locales en el área de la farmacéutica. Solo una y se vendió. Si la actitud de país hubiera sido diferente consciente de que cualquier propuesta económica para el país debía tener como propósito fundamental crear raíces locales, hubiéramos asegurado el generar las condiciones para que percolara esa riqueza y se generara una industria local robusta y sólida. Pero la actitud fue contemplativa, no una actitud que hubiera permitido generar un escenario”, puntualizó.

Bernier relató cómo su gestión principal en el Departamento de Estado fue la de innovar una agencia cuyo fin principal era la bienvenida al Gobernador. Según expresó, se desprogramó ese pensar para convertirla en una agencia que fuera un instrumento social. Como parte de este trabajo, renovaron el Registro del Comerciante eliminando todo atraso histórico, hicieron enlaces con comunidades que no tenían servicio de agua potable para poder lograr su instalación promoviendo la autogestión y se preservaron los suplidores contratados por la administración anterior cuyos servicios habían sido satisfactorios, en lugar de cambiarlos. La solidaridad, señaló, es la clave para poder superar la crisis económica.

“Ese componente de solidaridad tiene que convertirse en hábito en el país. Tenemos que reprogramarnos para que la actitud del país sea distinta y se convierta en hábito, generando una fuerza que le va a permitir al país trabajar con la enorme crisis de riqueza que hoy tenemos”, culminó.

Ernesto Villarini Baquero, primer director ejecutivo del Centro para Puerto Rico, habló sobre ejemplos concretos de innovación social. De esta forma mencionó como ejemplo al Fondo de Inversión Comunitario, proyecto de la Fundación Comunitaria de Puerto Rico, que consiste en un proyecto de inversión socialmente responsable e inversión de impacto. Este ejemplo respondió a mostrar cómo la empresa privada debe participar en la creación de soluciones a los problemas sociales, en lugar de trabajar solamente para su lucro particular. El Fondo de Inversión Comunitaria es un programa dirigido a que las empresas privadas puedan invertir en las organizaciones sin fines de lucro. La manera en que se puede invertir en ese tipo de organización es proveer capital que aunque se repague sea de una forma en que le permita a esa organización hacer cierto trabajo que tenga rendimiento financiero y repagar el préstamo. Pero ese préstamo no puede ser comercial como los que brindan bancos en el país. Tiene que ser capital paciente que permita que se genere el producto o servicio como fuente de repago.

Otro proyecto que mencionó como ejemplo fue uno similar al New York Innovation Fund, un proyecto de capital de riesgo para apoyar empresas locales, donde se reciben propuestas para financiamiento de organizaciones sin fines de lucro que produzcan productos que tengan beneficio social, brindando financiamientos para la capacidad de repago de acuerdo a su realidad. Las empresas privadas crean un pote de 45 millones de dólares que se distribuye a ocho gestores de fondos y ocho inversionistas. Los fondos se distribuyen en distintos nichos relacionados con la creación de empleo, más inversiones entre otros.

Por su parte, Javier Hernández, de Inversión Cultural habló sobre el rol de la cultura y su aportación en la innovación social. Según Hernández, aunque no es muy discutido, el componente de la cultura lejos de significar un impedimento en el desarrollo y globalización de los países, tiene también una dimensión económica que puede contribuir al desarrollo del país.

Para lograr potenciar el rol de la cultura dentro del desarrollo del país, Hernández sentenció que hay que cambiar el paradigma de la cultura como dificultad del desarrollo y la globalización.

“En Puerto Rico tenemos un paradigma de insertar la cultura en la historia, con lo viejo, la tradición y lo es pero no es contradictorio a la innovación. Ese cambio de paradigma tiene que ocurrir a nivel de la política pública de las instituciones y entre los mismos gestores culturales”, añadió.

Otra de las reflexiones necesarias para cambiar el paradigma de la cultura y la industria creativa, según Hernández, es el pensar cuáles son los pilares desde donde se puede generar riqueza en la industria creativa. Por esto, explicó, la educación en artes debe estar seriamente integrada al currículo en las escuelas. De esta forma, se podría instruir a los estudiantes sobre cómo la creatividad se puede insertar en los sectores tradicionales para potenciarlos. Por ejemplo, se pueden utilizar diseñadores para que realmente innoven en las industrias tradicionales como la manufactura, agricultura, textiles.

Por último, la profesora del Sagrado Corazón, Eva Vázquez, habló sobre cómo se debe ampliar el concepto de emprendimiento y cómo este puede ser clave en el desarrollo económico y en impulsar la innovación social en Puerto Rico.

“El emprendimiento es el motor económico de la economía del conocimiento. Como educadora he visto de cerca no solo la necesidad que tenemos de educarnos de lo que es emprendimiento sino de los factores necesarios para elegir el tipo de emprendimiento necesario”, explicó.

Vázquez expresó que en en Puerto Rico hay muchas áreas de oportunidad para que el emprendimiento se tome como un motor económico, como un método de emprendimiento social. No obstante, señaló que para lograr esto, se tiene que trabajar para crear un hilo conductor para poder lograr que esos proyectos se sostengan. El hilo conductor en cuestión que se debe generar es entre las aspiraciones de los individuos y aquellas otras personas que pueden contribuir para generar la estructura correcta.

“Se requiere la estructura correcta, tenemos el capital y la innovación. La pregunta es cómo unimos una cosa con la otra y cómo traemos otros factores importantes que se pierden.”.

En ese aspecto, puntualizó que el rol de algunas personas debe ser el de mentor. Para eso es necesario aliarse con personas que han triunfado antes en sus campos, que han estado en la industria, para que dirijan a los nuevos emprendedores por el camino adecuado.

“El capital solo no es realmente lo que hace falta, es el capital inteligente. Personas que den el capital pero mentores que lo hayan hecho y orienten sobre cómo hacerlo”, añadió.

La profesora también expresó que debemos entender que todos tenemos un rol en la recuperación económica en Puerto Rico pero debemos asumir la tarea que tenemos en términos de buscar donde están esas áreas de oportunidades, qué tenemos que unir para tener el hilo conductor que se necesita para que las ideas trasciendan y que tengan la capacidad de crecer, competir a nivel global, sostenerse y al final aportar los empleos y la innovación social que se necesita para sacar a Puerto Rico adelante.

“Hay una gran oportunidad de empezar a cambiar la mentalidad desde muy temprano en nuestros estudiantes, una mentalidad que se base no solamente en ver el problema sino en generar soluciones en sentirme parte de, que puedo apoderarme de esa solución”, culminó.

La actividad fue auspiciada por Audi. Audi, como pionero mundial de Innovación Social, busca generar proyectos de alto impacto social, humano y comercial como parte de su nuevo modelo de negocio Audi San Juan 2020 basado en la innovación social.

Por Zoan T. Dávila Roldán

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