Cuando el equipo de fútbol cambia el nombre y se quedan sin marca

Por el licenciado Alexiomar D. Rodríguez-López

El equipo profesional de fútbol americano de Washington D.C. anunció el 13 de julio de 2020 que dejará de utilizar el nombre Washington Redskins como su marca.

La decisión se da a la vez que otras empresas o franquicias han decidido cambiar sus marcas por utilizar nombres, símbolos y logos con un origen racista o insensible.

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Diez días después, el equipo anunció que adoptaría el nombre genérico Washington Football Team hasta que adoptaran una marca nueva.

Lo interesante dentro de todo esto es que distintos artículos especulan que el equipo ha tenido dificultad para adoptar una marca gracias a un hombre de 61 años de Virginia, llamado Martin McCaulay.

McCaulay presentó más de 40 solicitudes de registro de marcas ante el U.S. Patent and Trademark Office con los nombres que el equipo podía —potencialmente— adoptar.

Entre las solicitudes de McCaulay están los siguientes nombres: Washington Monuments, Washington Veterans, Washington Americans, Washington Redtails, Washington Tribe, entre muchos más.

Según una entrevista que le hicieron al señor McCaulay, desde el año 2014, su pasatiempo ha sido “squatear” nombres que al equipo le pudiesen interesar.

Sin embargo, ¿qué dice el derecho marcario sobre esto?

Según explicamos en otro artículo, como regla general, el derecho sobre una marca nace con el uso.

Ahora bien, es posible tener el derecho sobre una marca por el registro de la marca a base de una intención bonafide de utilizar la marca en el comercio. Pero la mera solicitud no otorga derechos.

Por lo tanto, el señor McCaulay no tiene derecho sobre los nombres hasta que no los utilice en el comercio. Hasta entonces, sigue siendo una carrera de quién lo utiliza primero.

¿Qué dice el señor McCaulay sobre esto?

En la entrevista, señor McCaulay explicó que él está consciente del detalle y —precisamente— por eso invirtió miles de dólares en mercancía para venderla bajo los nombres.

McCaulay explicó que su interés inicial era hacerle llegar algunos de los nombres al equipo gratuitamente, pero como no ha recibido comunicación de vuelta, retiró la oferta.

El señor McCaulay está preparado ante la posibilidad de llegar a un litigio y tiene la esperanza de que el equipo haga una oferta transaccional.

Si tan solo lograra vender 1 de los 44 nombres que están en sus manos, ¡eso sí sería un touchdown!

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