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Lacerada la imagen del Tribunal Supremo de Estados Unidos

La encuesta fue realizada poco después del anuncio del retiro del juez Stephen Breyer

Por Daniel Rivera Vargas

La opinión de los estadounidenses en el Tribunal Supremo de Estados Unidos se encuentra en su más bajo nivel en mucho tiempo, según diversos estudios, y es anticipable que bajen aún más, según Federico de Jesús, consultor de asuntos públicos en Washington DC.

Por un lado, en febrero el Pew Research Center hizo un estudio en todo Estados Unidos que arrojó que el 44% de los estadounidenses tiene una opinión desfavorable sobre el Tribunal Supremo de Estados Unidos. Se trata de un alza en desaprobación significativa porque en agosto de 2019 ese número era de solo 30%.

El 84% de los 5,128 encuestados dijo también que los jueces deberían no incluir sus opiniones políticas en sus decisiones.

Esta encuesta fue realizada poco después del anuncio del retiro del juez Stephen Breyer. Es incierto como los números han cambiado, si en algo, con la confirmación de la jueza Ketanji Brown Jackson, la primera afroamericana, o al trascender recientemente la activa participación de la esposa del juez Clarence Thomas, Ginny Thomas, con grupos de derecha, incluso algunos asociados al asalto al Capitolio del 6 de enero de 2020.

Por otra parte, en septiembre pasado, la firma Gallup hizo otra encuesta que indicaba que solo el 40% de los estadounidenses aprueba el trabajo que realiza el Supremo, la cifra más baja desde el 2000, cuando Gallup comenzó sus estudios.

Igualmente, según Gallup, la confianza de la ciudadanía en la judicatura ha caído significativamente. En este renglón, un 54% expresa una “gran cantidad” o “cantidad justa” de confianza en ese foro.  Es la cifra más baja desde 2015, cuando fue de 53% y una caída significativa con 2009, cuando esa cifra era de 76%.

Para De Jesús, quien dirigió la campaña presidencial hispana del presidente Barack Obama en 2008, la baja en aprobación ciudadana al Tribunal Supremo federal no es sorpresiva, pero “sí sorprendente sobre cuán grande ha sido el descenso”.

“En Washington se percibe lo mismo que las encuestas: que el Supremo tiene un problema de percepción pública”, dijo De Jesús.

De Jesús hizo varias observaciones: por ejemplo, entre el bando demócrata ha tenido numerosos disgustos respecto al alto foro, como que el nominado al Supremo de Barack Obama, Merrick Garland, no recibió ni una vista pública, pero Amy Coney Barrett, nominada por el presidente Donald Trump, fue confirmada un mes antes de las elecciones; mientras que otro nominado de ese presidente, Brett Kavanaugh, en su vista pública desplegó una forma poco adecuada al responder preguntas de los senadores, en las que se mencionaron hasta gustos por cervezas.

“Todos esos papelones, como dicen en Puerto Rico, han afectado”, sostuvo.

Por otro lado, también los sectores más liberales tienen cierto descontento con el presidente Joe Biden por su negativa a aumentar la cantidad de integrantes del Supremo, como alternativa a la gran cantidad de conservadores actualmente en el alto foro.

De Jesús advirtió que ha habido áreas de consenso que favorecen al foro, como cuando no avalaron los varios recursos del presidente Trump para revertir el resultado de las elecciones, o las posiciones de conciliación del juez presidente John Roberts. Pero, el problema de percepción pública se viene arrastrando hace muchos años, quizá desde Gore v. Bush, decisión que permitió el triunfo republicano en el 2000, y posteriormente el caso Citizens United, que abrió las puertas de dinero ilimitado a las campañas.

El consultor advirtió que los niveles de aprobación bajarán aún más, esto luego de las polémicas relacionadas al juez Thomas, y la decisión que se emita en los próximos meses sobre Roe v. Wade y la protección federal al derecho a las terminaciones de embarazos.

El conocedor de asuntos federales dijo que un factor clave que golpea al alto foro federal no tiene nada que ver directamente con los actos o las creencias de los jueces, sino con las personas que los confirman: las y los senadores.

“La percepción del Tribunal es impactada por los senadores cuando tienen que tomar la decisión de confirmar a los jueces. Antes se confirmaban por 80 a 90 votos, vimos al presidente Obama (como senador) votar a favor del juez Roberts. Esa dinámica ya no existe. Al menos hay tres republicanos (Mitt) Romney, (Susan) Collins y (Lisa) Murkowski que votaran por Brown Jackson, pero es una pena que eso sea lo que queda del bipartidismo. Pero los demócratas han contribuido a eso porque casi todos votaron en contra de Amy Coney Barrett y (Brett) Kavannaugh. Ha sido de ambos lados”, sostuvo.

Una de las opciones que se baraja recientemente para el Supremo no es del agrado de De Jesús: aumentar la actual cantidad de nueve sillas en ese foro: “Yo como demócrata y liberal no estoy a favor de que se expanda la cantidad de jueces, (el presidente Franklin D.) Roosevelt lo intentó y le salió el tiro por la culata. Lo que hay que hacer es trabajar en las elecciones para que haya senadores que usen los criterios que antes se usaban. Jugar con la composición del tribunal a largo plazo va a minar más la confianza en el Tribunal Supremo”.

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