Información confidencial ofrecida por ciudadano anónimo válida como sospecha razonable

Información confidencial ofrecida por ciudadano anónimo válida como sospecha razonableDescarga el documento: United States v. Avilés-Vega

Dice el Primer Circuito que la confiabilidad de la información se sostiene observando la totalidad de las circunstancias. El Tribunal dice también que no desea desalentar este tipo de llamadas por parte de la ciudadanía.

En el verano de 2012, a eso de las 6:00pm, Pedro López Molinari, oficial de la Policía de Aguadilla, recibió una llamada anónima por parte de un individuo que no se identificó. En la llamada el individuo indicó que mientras transitaba por la carretera #2 en dirección de Isabela a Aguadilla, observó que el pasajero del carro que transitaba frente a el le pasó un arma de fuego a un pasajero de la parte posterior del vehículo. En la llamada, el individuo describió el vehículo como un Chevrolet Lumina color vino con 4 pasajeros, con una de sus luces posteriores rotas y dio el número de la tablilla. Al finalizar indicó que estuvo siguiendo al vehículo hasta que este viró a la carretera #459.

Minutos más tarde, actuando bajo instrucciones de su sargento, López Molinari fue con otros oficiales en un vehículo sin marcas de policía a la carretera #459 y encontraron el Lumina descrito en el estacionamiento de un centro comercial. Luego llegaron más oficiales y ordenaron a los ocupantes del vehículo a bajarse. Al bajarse los sospechosos, los oficiales notaron que uno de ellos llevaba un arma en la cintura. El arma era una Smith & Wesson calibre .40 con el número de serie borrado. Al registrar a los ocupantes, le encontraron a José Avilés-Vega una pistola Ruger cargada.

Avilés-Vega fue acusado de posesión de un arma por un convicto. Durante los procedimientos, sometió una moción de supresión de evidencia alegando que la llamada anónima no era lo suficientemente confiable como para sostener que había sospecha razonable de que se estaba cometiendo un delito que ameritara la intervención policial. El Tribunal de Distrito denegó la moción y Avilés-Vega se declaró culpable, por lo que fue sentenciado a 57 meses en prisión.

En apelación, Avilés-Vega sostiene que el Tribunal de Distrito erró al denegar la moción de supresión. Su teoría se basa en J.L. v. Florida, donde se sostiene que sin el elemento de confiabilidad, información confidencial no es suficiente para que un oficial registre a alguien, pero el Primer Circuito indica que en este caso hay suficientes indicios de confiabilidad por los detalles que ofreció de primera mano un ciudadano, la contemporaneidad del suceso y la llamada. El Primer Circuito menciona particularmente el caso Navarette v. California, donde una llamada realizada al momento de observar la comisión un delito es suficientemente confiable para que exista sospecha razonable para registrar o aprehender un sujeto. A su vez, en el caso mencionado el Tribunal expresa que las llamadas anónimas reportando crímenes no tienen que realizarse a través del 911.

El caso también señala que en el caso que propone Avilés-Vega, la llamada alegaba que el sujeto tenía un arma escondida. En este caso, el informante anónimo vio un arma pasar de mano en mano dentro del carro del acusado, lo que es un delito en sí mismo en Puerto Rico. Sobre la confiabilidad de las llamadas al 911, el Primer Circuito indica que esto es sólo un indicador de veracidad, y que no es imprescindible.

El Primer Circuito expresa que el análisis de confiabilidad se hace tomando en cuenta la totalidad de las circunstancias, porque ello reduce la posibilidad de que un informante realice un informe falso para perjudicar al acusado. A la vez, el Tribunal indica que no desean disuadir este tipo de llamadas, subrayando que el Tribunal se preocupa más por la veracidad de un informante de trasfondo criminal, que de un informe por un ciudadano promedio al ser testigo o víctima de un crimen.

Reseña por el Lcdo. Cristian González

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