Boston confirma sentencia contra pescador dominicano; Juez Torruella disiente: Opinión valida una violación flagrante al derecho internacional

Boston confirma sentencia contra pescador dominicano; Juez Torruella disiente: Opinión valida una violación flagrante al derecho internacional

Descarga el documento: US v. Trinidad 

Persis Trinidad, ciudadano de República Dominicana, se declaró culpable de posesión de narcóticos con intención de distribuir. El Tribunal federal para el Distrito de Puerto Rico aumentó el nivel de su sentencia al determinar que fungió como “piloto, copiloto, navegador…” según el Maritime Drug Law Enforcement Act (MDLEA).

El juez José Fuste del Tribunal de Distrito sentenció al convicto a 108 meses de cárcel.

El convicto apeló, pero el Tribunal de Apelaciones para el Primer Circuito confirmó el dictamen del juez Fusté, citando al diccionario y al propio testimonio de Trinidad, quien expresó haber compartido las funciones de capitanear la nave por las aguas entre Colombia y República Dominicana con otra persona.

Ahí concluyó el caso, y Trinidad cumplirá tiempo en prisión según la sentencia del Tribunal de Distrito.

En la opinión escrita, sin embargo, el juez Juan R. Torruella expuso sus razones para estar en contra del aumento en nivel a la sentencia de Trinidad, y luego sus razones por las cuales está en contra de que los Estados Unidos asumieran jurisdicción criminal en este caso.

El juez Torruella sostiene que el MDLEA se ha utilizado para expandir la jurisdicción de los Estados Unidos para casos criminales mucho más allá de sus fronteras para encausar personas y hechos que no tienen relación con los Estados Unidos. Ese ejercicio jurisdiccional extraterritorial sobrepasa por mucho los poderes permitidos por el derecho internacional u otorgado por el Congreso a la Rama Ejecutiva.

Según la narrativa del caso que expone el juez, Trinidad no tiene vínculo alguno con los Estados Unidos. Trinidad era un pescador de Playa Las Galeras, Samana en la República Dominicana donde ganaba aproximadamente $150.00 al mes. El relato indica que en agosto de 2014, un hombre llamado Andrés lo contrató para un viaje para pescar. Luego del viaje, le ofreció $20,000 para que viajara a Colombia y regresara a la República Dominicana en un bote con drogas. Trinidad tomó turnos en el timón.

Estando en aguas internacionales, el bote sufrió una avería. Una nave de la Guardia Costera que los venía rastreando intervino. Allí hallaron 144.9 kilos de cocaína.

La guardia costanera transportó a Trinidad y su compañero a Mayagüez, Puerto Rico. Según la acusación, en ese momento fue que Trinidad entró por primera vez a los Estados Unidos, luego de la comisión de la ofensa.

La pregunta que plantea el juez es si a Trinidad se le pueden presentar cargos por violar una ley penal de los Estados Unidos retroactivamente al momento de cruzar forzosamente la frontera.

Es particularmente preocupante que la ley permite asumir jurisdicción de una nave en el océano cuando no se pueda confirmar sin equivocaciones que la misma pertenece a una nación particular. En este caso, los Estados Unidos asumió jurisdicción porque, luego de que un tripulante expresara que era de Colombia, las autoridades colombianas no pudieron confirmar ni negar que la nave era colombiana.

Según el juez Torruella, bajo el derecho internacional, este modo de adquirir jurisdicción de una nave es una extralimitación burda de los límites jurisdiccionales de la nación.

Para el juez parece ser absurdo que las autoridades de los Estados Unidos, con información tan poco certera de parte de las autoridades colombianas, se autorice a sí mismo al amparo de la MDLEA a asumir jurisdicción de una nave en aguas internacionales y a aplicar las leyes penales de los Estados Unidos.

También indicó que bajo el derecho internacional en este caso le correspondía a Colombia, y no a los Estados Unidos, determinar de manera concluyente la nacionalidad o falta de nacionalidad de la nave. El MDLEA no puede interpretarse de manera que viole el derecho internacional.

Por ello, dice el juez que el tribunal debe evitar interpretar que la manera en que las autoridades de los Estados Unidos verificaron la nacionalidad de la nave fue legalmente suficiente para determinar que la nave no tenía nación y entonces asumir jurisdicción.

En su opinión escrita, el juez indicó que el asunto de la nacionalidad de alguna nave debe establecerse mediante preponderancia de prueba y en este caso había ausencia total de evidencia sobre la carencia de nacionalidad de la nave.

Al concluir el juez expresa que no puede unirse a una opinión que valida una violación flagrante a las leyes internacionales.

El juez Torruella señaló que es difícil negar la conexión de la nave a Colombia, y ese asunto, de establecerse adecuadamente ante el Tribunal de Distrito, debió privarlo de jurisdicción, llevando a la desestimación de los cargos contra Trinidad.

por el Lcdo. Cristian González

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