Acreedor puede ejecutar acreencia de bienes del caudal hereditario del deudor que garantizó una obligación individualmente aunque algunos de los bienes hayan sido gananciales

Descarga el documento: LSREF2 Island Holdings, Ltd. Inc. v. Ashford R.J.F. Inc.; y otros

I. Hechos
Ashford R.J.F. Inc. suscribió un contrato de préstamo con Firstbank. Flavio Enrique Hernández Ramírez garantizó personal y solidariamente dicho préstamo mediante la firma de una garantía continua. Ante su incumplimiento, Firstbank demandó a Ashford y al Sr. Hernández Ramírez en cobro de dinero y ejecución de hipoteca. El 7 de agosto de 2012, el foro primario notificó una sentencia en la que declaró con lugar la demanda y determinó que Ashford y el Sr. Hernández Ramírez pactaron que responderían solidariamente de cualquier deficiencia si el producto de la venta de las propiedades hipotecadas era insuficiente para satisfacer la deuda, la cual ascendía a más de $650,000.00.

Posteriormente, el Tribunal de Primera Instancia (TPI) autorizó dos sustituciones de parte en las cuales LSREF2 Island Holdings, Inc. adquirió todo el interés que Firstbank tenía en el préstamo en controversia y a raíz del fallecimiento del Sr. Hernández Ramírez, éste fue sustituido por su sucesión. La Sra. Mercedes Ramírez Rodríguez, viuda del causante, fue emplazada por sí y como miembro de la referida sucesión. Mientras que, los demás herederos se sometieron a la jurisdicción mediante un escrito en el que solicitaron término para deliberar si aceptaban la herencia a beneficio de inventario.

Luego de que se ejecutaran los bienes hipotecados, el foro primario emitió una orden de ejecución de sentencia suplementaria enmendada. La Sra. Ramírez Rodríguez solicitó la nulidad de la ejecución de sentencia en la que adujo que ni ella ni la sociedad de gananciales (SLG) que formó con el causante fueron parte del préstamo objeto de este caso. Además, expresó que los bienes del caudal postganancial indiviso estaban confundidos con los bienes de la herencia del causante. El TPI invalidó la orden de ejecución de sentencia suplementaria respecto de la viuda y paralizó el trámite de ejecución por sesenta (60) días. Los demás herederos solicitaron la nulidad de la sentencia y de la orden en cuanto a la SLG constituida por el causante y su viuda y plantearon que la sentencia objeto de este pleito no podía ser satisfecha con bienes de la SLG ni del caudal hereditario, ya que la SLG nunca fue emplazada. Island Holdings se opuso a lo solicitado por los herederos. El foro primario emitió una resolución en la que concluyó que no procedía la nulidad de la sentencia debido a que el Sr. Hernández Ramírez venía obligado a responder en su carácter personal por la deuda contraída. En desacuerdo, los herederos presentaron una solicitud de reconsideración.

El 7 de septiembre de 2016 el foro primario notificó una resolución en reconsideración en la que determinó que la peticionaria tenía derecho a continuar con el trámite suplementario de ejecución de sentencia únicamente contra los bienes privativos del causante, mas no contra los bienes de la cónyuge supérstite ni contra los bienes que pertenecieron a la SLG por ellos compuesta. El 23 de septiembre de 2016, la peticionaria presentó solicitud de reconsideración parcial que posteriormente fue denegada, en la que sostuvo que la mitad de los bienes que pertenecieron a la SLG antes aludida eran parte del caudal hereditario, por lo que procedía la liquidación de esa sociedad antes que la división, liquidación y partición de la herencia.

En desacuerdo, el 9 de diciembre de 2016 la peticionaria acudió al Tribunal de Apelaciones mediante petición de certiorari. El 28 de marzo de 2017 el Tribunal de Apelaciones expidió el auto solicitado y confirmó el dictamen del foro primario concluyendo que tanto los bienes de la Sra. Ramírez Rodríguez como los de la SLG estaban fuera del proceso de ejecución de sentencia. La peticionaria presentó una moción de reconsideración, la cual fue denegada mediante resolución de 16 de mayo de 2917. Insatisfecha, el 15 de junio de 2017 la peticionaria presentó una petición de certiorari ante el Tribunal Supremo de Puerto Rico señalando que el Tribunal de Apelaciones erró al determinar que los bienes que formaron parte de la SLG quedan fuera del alcance del acreedor luego de la disolución y liquidación de dicho régimen matrimonial.

II. Controversia
La controversia del presente caso es la siguiente: ¿Si un acreedor puede ejecutar una acreencia de los bienes del caudal hereditario de un deudor que, estando casado bajo el régimen de la sociedad legal de gananciales, garantizó un obligación individualmente, aunque algunos de los bienes a ejecutarse hayan sido gananciales?

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III. Opinión del Tribunal
La Hon. Mildred G. Pabón Charneco emitió la opinión del Tribunal. En síntesis, manifestó que los herederos del Sr. Hernández Ramírez deben responder de todas las deudas del causante, que no se extinguiesen con su muerte. Debido a que éstos aceptaron la herencia a beneficio de inventario, su responsabilidad es limitada y solo responden a la peticionaria con los bienes del caudal hereditario. Añadió que, una vez se liquide la comunidad postganancial habida entre la Sra. Ramírez Rodríguez y la sucesión del causante y se sepa con certeza los activos de la comunidad de herederos del Sr. Hernández Ramírez, procede permitir la orden de embargo contra los bienes de la comunidad hereditaria, independientemente de que alguno de los bienes que la componen hubieran pertenecido en algún momento a la sociedad legal de gananciales.

Al cesar la SLG se crea una comunidad de bienes postganancial, la cual existe hasta que sea liquidada o dividida. Antes de liquidar la comunidad de bienes postganancial es necesario determinar cuáles bienes son privativos y cuáles son gananciales. No es hasta la liquidación de dicha comunidad, proceso que requiere la formación de un inventario, el avalúo y tasación de los bienes, así como el pago de las obligaciones de la extinta sociedad de gananciales, que se puede dividir y adjudicar la ganancia o sobrante entre los excónyuges o sus correspondientes herederos. Cuando coincidan una comunidad postganancial y una comunidad hereditaria, procede liquidar primero la comunidad postganancial y luego la comunidad hereditaria.

Al fallecer el causante, los herederos lo suceden en todos sus derechos y obligaciones. En armonía con el principio “antes pagar que heredar”, una liquidación del caudal hereditario requiere que, previo a dividirse y adjudicarse la herencia, se proceda al cobro de créditos, al pago de deudas y, una vez efectuado y determinado el sobrante, se dividan y adjudiquen los bienes entre los partícipes. El heredero que acepte la herencia a beneficio de inventario no queda obligado a pagar las cargas o deudas de la herencia con sus propios bienes más allá de donde alcancen los bienes del caudal hereditario; conserva los derechos y acciones que tenía contra el difunto; y no se confunden sus bienes particulares con los de la herencia.

En el presente caso, el Tribunal Supremo expresó que la determinación del foro primario, avalada por el Tribunal de Apelaciones, que limitó los bienes sujetos a embargo es contraria a varios preceptos de nuestro Código Civil. En primer lugar, la decisión recurrida extendió la vida de la SLG más allá de lo que indica nuestro Código Civil. Es claro que en nuestra jurisdicción la SLG concluye al disolverse el matrimonio por muerte de uno de los cónyuges.

Distinto en el caso WRC Props., Inc. v. Santana, 116 DPR 127 (1985), en el caso de autos no existe una SLG, ya que esta se extinguió al fallecer el Sr. Hernández Ramírez. Además, el carácter privativo de la deuda es incontrovertido. La parte peticionaria, acreedora de la obligación objeto del presente caso, concede que la deuda es privativa y no ganancial y por tanto el precedente del caso mencionado, se aplicó incorrectamente.

Por otro lado, con la muerte del Sr. Hernández Ramírez, surgió una comunidad postganancial entre la Sra. Ramírez Rodríguez y la sucesión del causante. En esta comunidad cada comunero tiene una cuota abstracta sobre la antigua masa ganancial. Una vez liquidada la comunidad postganancial, lo que incluye la formación de un inventario, el avalúo y tasación de los bienes, así como el pago de las obligaciones de la extinta SLG, se divide y adjudica el sobrante entre la Sra. Ramírez Rodríguez y la sucesión del causante. Disuelta la comunidad postganancial y distribuidos los bienes sobrantes, procede realizar un trámite similar con la herencia del causante.

En el presente caso, el Sr. Hernández Ramírez no limitó su responsabilidad a bienes determinados. De haberlo querido así, debió hacerlo constar al suscribir el contrato de préstamo que originó este caso. Sin embargo, la garantía continua que éste firmó al garantizar el préstamo de autos revela que se obligó solidariamente con todo su patrimonio, presente y futuro. Hasta que no se paguen las deudas del caudal hereditario, los herederos del Sr. Hernández Ramírez no tienen derecho preferente a parte alguna de la herencia.

por Yaritza Echevarría

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