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Chocan posturas sobre el aborto ante el Supremo federal

La decisión del alto foro debería emitirse en junio de 2022.

Por Daniel Rivera Vargas

Tras un intenso debate de casi dos horas, el derecho al aborto como se conoce en la actualidad, quedó hoy en las manos de los nueve jueces del Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Lee la transcripción.

Aunque la pregunta en que debían enfocarse era atender la legalidad de las restricciones estatales al concepto de viabilidad en un embarazo, esto ante una ley de Mississippi que prohíbe abortos en ese estado desde las 15 semanas, hoy la argumentación oral que comenzó minutos después de las 11:00 a.m., hora de Puerto Rico, y que se extendió casi hasta la 1:00 p.m., giró fuertemente al tema de si procedía revocar Roe v. Wade (1973), el precedente que le dio protección federal al acto de terminar un embarazo.

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Este es el primer caso donde se discutirá a profundidad el tema del aborto desde que el más alto foro federal en su nueva composición que se inclina hacia corrientes conservadores por margen de 6-3, esto tras la confirmación en octubre de 2020 de la tercera jueza nombrada por Donald Trump a ese foro, Amy Coney Barrett.

La posición del procurador general de Mississippi, y ex abogado del Departamento de Justicia bajo la administración Trump, Scott G. Stewart, quien llevó la voz cantante en el caso Dobbs v. Jackson Women’s Health, era simple: el aborto “no tiene base en la Constitución”.

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“Llevamos 50 años con Roe, una decisión atrozmente decidida, seguirá causando daños, seguirá quitando vidas humanas”, fue parte de lo que planteó Stewart.

A preguntas del juez Clarence Thomas, Stewart dijo que ni el concepto de autonomía ni el de intimidad deberían aplicarse al evaluar la legalidad de un aborto porque “cualquiera de ellos se aleja de lo que dice la Constitución”.

Una de las posturas que se evidenció en el debate es que el juez John Roberts no descartó el plazo de Mississippi de 15 semanas, que es casi dos meses menos que el de «viabilidad» del feto reconocido de 22 a 23 semanas en los precedentes de Roe y Planned Parenthood v. Casey, de 1992, le dan a la “viabilidad”.

“No es una diferencia dramática”, mencionó Roberts.

El juez presidente también trajo a colación cómo compara el derecho al aborto en Estados Unidos frente a las terminaciones de embarazos en otras partes del mundo.

Mientras, el juez Stephen Breyer expresó mucha preocupación por el stare decis, el poder del precedente, y el efecto que tendría revocar Roe, un caso que es la ley del país hace casi medio siglo.

“Revocar innecesariamente sería una condena”, dijo Breyer, quien cuestionó también cómo el estado de Mississippi se alejó del planteamiento inicial de la viabilidad a insistir en la revocación de Roe v. Wade.

Stewart planteó que la decisión sobre los abortos debería recaer en el pueblo, aludiendo a los estados.

Mientras, la jueza Sonia Sotomayor dijo que el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo ha sido planteado en numerosas ocasiones en las pasadas décadas y que “15 jueces” de ese foro, aun con diferentes perspectivas, han reafirmado la existencia de ese derecho.

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También elaboró sobre cómo prohibir el aborto en Mississippi aumenta el riesgo a la salud y la vida, en especial de las mujeres pobres en ese estado, y le cuestionó a Stewart como su postura no es sencillamente una posición religiosa.

A la pregunta de Stewart de que el derecho al aborto no está en la Constitución, Sotomayor respondió que no es el único derecho que no está textualmente en la carta magna, y enumeró varios, entre ellos el de los padres de educar a los hijos, o con quién puede casarse una persona.

“Hay muchos que no están en la constitución, incluyendo que nosotros tenemos la última palabra, Marbury v. Madison”, dijo Sotomayor.

Agregó que el efecto de revocar decisiones como Roe, de una trascendencia similar a casos como Brown v. Board of Education, que puso fin a la segregación racial, o New York Times v. Sullivan, en defensa de la libertad de prensa, es que marcaría la corte porque ya hay creada una expectativa y se impactaría severamente la imagen del tribunal como si fuera una institución politizada.

“No podríamos sobrevivir, ¿cómo la corte sobreviviría?”, dijo Sotomayor.

“Por eso es necesario que esta corte emita una decisión bien pensada”, replicó Stewart.

“Eso hizo Casey (el caso que en 1992 reafirmó Roe), usted no concuerda, pero eso hizo Casey”, le dijo Sotomayor.

Enfocándose en el poder del precedente, la jueza Elena Kagan advirtió sobre el riesgo de plantear la imagen de que el tribunal comience a decidir “dependiendo de qué parte grita más fuerte” y dijo que para revocar una decisión debe haber un cambio, pero en este caso han pasado casi 50 años reafirmando ese derecho.

“Usualmente se requiere una fuerte justificación más allá de que usted piense que el caso es fuerte”, sostuvo.

Mientras, a preguntas del juez Thomas, de qué derecho es el que se estaba protegiendo en este caso, una de las abogadas que defendió el derecho al aborto, Julie Rikelman, directora senior del Centro para Derechos Reproductivos, respondió: «la libertad».

A preguntas del juez Brett Kavannaugh, quien muchos entienden es uno de los posibles votos que podría cambiar el derecho al aborto, Stewart afirmó que la Corte Suprema no tiene el poder de ordenar a los estados a prohibir el aborto, y que la constitución es silente “no es pro vida ni pro elección”.

Asimismo, Kavannaugh abordó el debate de los precedentes que han sido revocados por el alto foro judicial, y mencionó algunos que han protegido derechos, como Brown v. Board of Education, Miranda v. Arizona (derechos de los acusados), Obergefell v. Hodges (permitiendo el matrimonio gay), y Lawrence v. Texas (anulando el delito de sodomía).

“Si el precedente está equivocado, lo correcto es regresar a una posición de neutralidad”, dijo Kavannaugh.

Rikelman respondió en parte que no ha habido ningún cambio en las pasadas décadas que amerite un cambio en la postura del Supremo. “Las mujeres deben poder decidir sobre su cuerpo, sus vidas y su salud”, dijo la abogada.

La jueza Sotomayor tomó la palabra minutos después para aclarar que esos casos son distinguibles porque al revocar fallaron a favor de derecho de los individuos por encima de acciones de los estados, mientras que Breyer pidió la lectura de los casos citados por Kavannaugh y dijo que “hay circunstancias es que es correcto revocar… cuando hay algo atroz”, dijo Breyer.

“Todo lo que tienes que hacer es abrir los ojos y mirar al sur”, indicó Breyer en relación a uno de los grandes precedentes actos en los que el Supremo ha revocado un precedente, Brown v. Board of Education.

La posición del actual gobierno federal en defensa al derecho del aborto fue representada por Elizabeth Prelogar, procuradora general de la administración Biden.

“La corte nunca ha revocado un derecho que es tan fundamental para tantos estadounidenses”, dijo Prelogar.

Una decisión del alto foro debería emitirse en junio de 2022.

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