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«Rituales de humillación» en los sistemas de pensión alimentaria

La convención anual de la Law & Society Association se celebró el pasado fin de semana con la asistencia de miles de personas de sobre 30 países del mundo que tuvieron cientos de paneles para escoger.

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Por Daniel Rivera Vargas

Más vale que lleves dinero en el bolsillo o la cartera si tienes que comparecer a la sala del juez Matthews en Florida.

El magistrado, una de las personas entrevistadas en tres estados como parte de un libro que analiza el sistema de pensión alimentaria en los Estados Unidos, que culminó en el libro Prisons of Debt: The Afterlives of Incarcerated Fathers, no le tiembla el pulso cuando un padre comparece a su salda por estar retrasado en las pensiones alimentarias.

«Ve y roba un banco», incluso le dice a uno de los acusados, según expone el libro.

La actitud del juez Matthews fue duramente criticada por varios de los panelistas que analizaron el libro Prisons of Debt: The Afterlives of Incarcerated Fathers publicado en el 2022, durante su discusión el sábado pasado en uno de los paneles de la convención anual de la Law & Society Association, que en 2023 se celebró en el hotel Caribe Hilton, en San Juan.

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Para Mona Lynch, profesora de la Universidad de California, el juez Matthews se comporta en ocasiones como si fuera un personaje de televisión, con mucha dureza con las personas que acuden a su sala, y asegura que un poco resulta ser «un verdadero villano en este libro».

«Si no puedes producir cientos o miles de dólares al instante, vas preso», sostuvo Lynch.

Este juez enmarca lo que el doctor Timothy Black, sociólogo de la Universidad Case Western Reserve, donde dice que hay «rituales de humillación» en los tribunales para estos padres.

De acuerdo a lo que expresaron los profesores, el libro indica que hay un problema en todo Estados Unidos con el manejo de los casos de pensión, que pueden llevar al encarcelamiento y por esa vía a la pérdida del trabajo, en algunos casos su hospedaje, o incluso la licencia de conducir, lo que les dificulta salir de su ciclo de pobreza.

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Los méritos de los padres son limitados a si pagan o no a tiempo la pensión, aun cuando lleguen a las salas judiciales con diplomas o certificaciones de labores realizadas, un contrasentido con el llamado social a los padres a involucrarse en la crianza de sus hijos más allá de sencillamente proveer dinero.

Estos padres son vistos como «dead-beat dads» y todos tienen en común que son pobres.

Aunque hubo su crítica, en términos generales los panelistas se expresaron realmente impresionados por el libro.

Entre los aspectos que resaltaron estaban las descripciones de lo que vio en los tribunales que visitó en los estados de Nueva York, Florida y California, por el estudio de los sistemas de pensión en los 50 estados, el gran balance racial entre los encuestados, el vistazo de historia a estas leyes de cárcel por no pagar pensión, y la actitud de los componentes del sistema judicial.

El texto provee un lenguaje para una mayor comprensión del problema e hizo un análisis sumamente amplio, en el cual incluye desde implicaciones de política pública, mapas, entrevistas informales y formales, así como propuestas para enmiendas tanto en los estados como a nivel federal.

«Habla de qué se puede hacer. Sus recomendaciones son, por así decirlo, realizables», sostuvo Black.

Como parte del panel se indicó que la socióloga Lynne Haney, directora del programa de Sociedad y Derecho de la Universidad de Nueva York entrevistó a unos 450 padres, además de familiares y componentes del sistema judicial, y reveló cómo el sistema lleva a que muchos hombres pobres le han negado sus derechos como padres y como ciudadanos.

«Debo resaltar lo que entiendo es muy poderoso: oímos el deseo de los padres, sus intenciones, de ser buenos padres, en contraste con el sistema punitivo del sistema», agregó Black.

Por su parte, Lynch entiende que el libro es un análisis abarcador de la pesadilla en la arena de la pensión alimenticia, donde deudas pequeñas tiene unos intereses que las elevan muchísimo, que trata a muchos padres como «vagos» y «avaros», jueces con cada vez menos discreción para reducir deudas, y elementos «perversos» que permiten mantener a una persona presa por años.

«Este es un libro muy importante», sostuvo Lynch, quien también habló que el problema de la acumulación de la deuda por pensión alimentaria ha sido con los años.

La profesora Maretta McDonald planteó que el libro expone la criminalización del sistema de pensiones alimentarias, imitando el sistema penal, con padres encarcelados como grupos invisibles y las personas involucradas en un estado de confusión y conflicto.

La profesora expuso tres áreas en las cuales se debe extender la conversación:

  1. Enfocar en el manejo del tema por región
  2. El impacto en las comunidades del encarcelamiento de padres por no pagar pensión
  3. Los contextos raciales, esto último definiéndolo como «oportunidad perdida»

No obstante, estas reservas no impidieron a McDonald asegurar que el libro está bellamente escrito y resaltar su pertinencia.

«He estado esperando un libro como este desde 2001», sostuvo.

Al final se expresó la autora del libro. La socióloga Haney reconoció que el tema racial fue el área «de la que menos orgullosa estoy» porque el sistema es «extremadamente racista».

Pero argumentó que, ante lo abarcador del tema, optó por enfocarse en el elemento que unía a todos los vinculados: clase social.

«No es que la raza no estuviera allí, pero todos comparten la pobreza», sostuvo.

Al planteamiento de algunos panelistas de que solo se pagaba en realidad el 10% de esas deudas y que hacía falta «seguir el dinero» de las pensiones porque en algunos estados incluye el cobro de intereses y penalidades que encarece la deuda.

Haney dijo que «los padres más desesperados encontraban cómo pagar», que «esto no debería ser sobre el dinero», y que en Michigan se encontró que parte de ese dinero se usaba para el sistema de pensiones de los jueces.

Sobre los jueces, manifestó que lo que algunos le dijeron es que su intención era amedrentar a ese padre que no pagaba pensión en su sala judicial: «Yo quiero hacer este espacio para ellos tan miserable que van a pagar y no quieran regresar».

«Hay padres que hacen tremendos sacrificios por sus hijos, que llegan con diplomas debajo del brazo… y aun así el juez lo que hace es preguntarle dónde está el dinero. Todo lo demás era eclipsado por el dinero… y el juez diciéndole no me importa como lo consiga, ve y roba un banco»‘, sostuvo.

Haney también dijo que percibió un aumento en el discurso de «deadbeat dads» luego de que se revocara Roe v. Wade que protegía el derecho federal al aborto. La pensión en algunos estados se comienza a computar desde la gestación, indicó.

Sostuvo que el sistema se podría beneficiar de un modelo federal, que las reformas que ha visto encaminadas lo que hacen es achicar el sistema, que se debe considerar darle importancia en el tema de las pensiones a lo que haga ese progenitor para el cuido de ese menor y que hay esfuerzos de litigación a través de la séptima enmienda de la constitución federal.

El libro estudió 50 estados, pero no se indicó que abordara jurisdicciones como Puerto Rico, donde el encarcelamiento por pensión se permite como una forma de desacato al tribunal.

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