Con la contienda presidencial en Estados Unidos decidida entre el expresidente y magnate Donald Trump y la vicepresidenta Kamala Harris —quien relevó a Joe Biden en el último momento—, ahora solo queda esperar para ver quién se alza con la victoria en las elecciones del 5 de noviembre.
Curiosamente, en Estados Unidos no siempre gana el candidato que obtiene la mayor cantidad de votos. De hecho, en cinco ocasiones en la historia, el ganador de la presidencia no ha sido el que ha recibido el respaldo de la mayoría del electorado.
Las dos últimas ocasiones en que un presidente fue electo sin obtener el respaldo de la mayoría del electorado fueron en 2016 y en 2000.
En 2016, Hillary Clinton recibió 65,844,954 votos (48.2%), casi 3 millones más que Donald Trump, quien obtuvo 62,979,879 votos (46.1%). Sin embargo, Trump ganó en el Colegio Electoral. En 2000, Al Gore recibió aproximadamente 500,000 votos más que George W. Bush, pero Bush ganó en el Colegio Electoral.
¿Qué es el colegio electoral?
El exjuez y exprofesor de derecho electoral Fernando Torres Ramírez explicó que se trata de una institución legal de los tiempos de la fundación de Estados Unidos en 1787. Tras lograr la independencia de los británicos, los 13 estados originales comenzaron el proceso de definir cómo se gobernarían, incluyendo la posibilidad de crear un gobierno central, lo que hoy se conoce como gobierno federal.
Se diseñó una fórmula para los cargos federales en la que se estableció que cada estado, independientemente de su población, tendría siempre dos senadores. Por otro lado, la cantidad de congresistas por estado depende de su población. La elección del presidente se realiza mediante un sistema de «compromisarios» o electores.
Cada estado decide cómo seleccionará a sus compromisarios, cuya cantidad es la suma de sus senadores y congresistas. Por ejemplo, California, el estado más poblado, tiene 57 compromisarios: 55 por sus representantes y 2 adicionales por sus senadores. Texas tiene 40 compromisarios: 38 por sus congresistas y 2 adicionales por sus senadores.
«En el Artículo II Sección 1 de la Constitución, ellos establecen que el presidente y vicepresidente se elegirá en el colegio electoral, que es el equivalente a contar los representantes por cada estado», sostuvo Torres Ramírez.
Esta disposición legal del Colegio Electoral ha variado poco con el paso del tiempo, siendo la más trascendental la vigesimocuarta enmienda, que otorga el derecho a votar en el Colegio Electoral a los residentes de Washington D.C., aunque este no sea un estado.
Algunos han comenzado a plantear que debería haber un cambio en el proceso electoral estadounidense. Sin embargo, Torres Ramírez recordó que existe una fuerte visión filosófica conservadora que se opone a modificar la Constitución y sostiene que esta debe interpretarse de acuerdo con la intención original de sus autores en el siglo XVIII.
«Es el sistema de Estados Unidos y tiene que ver con la tradición», sostuvo. «Hay teóricos del derecho electoral y constitucional que creen que eso se debe reevaluar, que un candidato tenga más votos de electores y termine derrotado en el colegio electoral, pero ellos están en una posición que sería promover una enmienda en la Constitución».
Torres Ramírez considera que «el problema no está en la estructura del Colegio Electoral», sino en las decisiones individuales de cada estado.
Explicó que en 48 de los 50 estados, el candidato presidencial que obtiene la mayoría de los votos recibe la totalidad de los compromisarios de ese estado. Por ejemplo, en California, si un candidato gana el estado por un solo voto, recibe los 57 votos electorales, independientemente de lo reñida que haya sido la contienda.
Esto no ocurre en los dos estados que distribuyen los compromisarios de forma proporcional: Maine y Nebraska.
«En algunos estados y centros de estudios se busca provocar que se aprueben más estados como Maine y Nebraska, que sea proporcional», mencionó.


