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Antonio García Padilla reflexiona sobre posible salida del juez Breyer

El también expresidente de la UPR fue su oficial jurídico.

Por Daniel Rivera Vargas

En momentos en que se debate en Estados Unidos la renuncia del juez asociado del Tribunal Supremo federal, Stephen Breyer, el decano emérito de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, el profesor Antonio García Padilla, elogió la figura y trayectoria del jurista, y entiende que este está preocupado por lo que sucede alrededor de su figura.

En momentos en que el presidente Joe Biden tiene una tímida mayoría en el Congreso, y con la posibilidad de perderla el año próximo, sustituir a Breyer, de 82 años, supondría impedir que se fortaleciera aún más el sector conservador del alto foro si la próxima vacante ocurre durante un mandato republicano. Actualmente el Supremo está dividido en seis conservadores y tres magistrados de visión considerada liberal. Los nombramientos de jueces son de por vida y un presidente no puede sustituirlos hasta que estos renuncien o fallezcan.

García Padilla conoce de cerca a Breyer. El también expresidente de la UPR fue su oficial jurídico entre 1981 y 1982, cuando comenzaba su carrera como juez, esto en el Tribunal de Apelaciones para el Primer Circuito en Boston.

«Breyer es una persona extraordinaria. Ya en ese momento, que era un hombre joven, despuntaba por su capacidad intelectual, por su cátedra en la Universidad de Harvard, la carrera académica que había tenido y por su trabajo en el comité de lo judicial en el Senado de Estados Unidos, del que él había sido director ejecutivo», recordó García Padilla.

El que fuera decano por cerca de 15 años de la Escuela de Derecho de la UPR recordó que, a pesar de que Breyer fue nominado al apelativo por el entonces presidente Jimmy Carter cuando éste ya había perdido las elecciones, recibió un sólido apoyo de ambos partidos para su confirmación a Boston, que atiende los casos de Puerto Rico.

«El juez Breyer ha sido una persona que desarrolló mucho interés en el derecho de Puerto Rico, en casos de diversidad, por supuesto en derecho civil. Sobre Puerto Rico, sus opiniones en el circuito reflejaron ese interés, no es extraño que el tiempo que estuvo en el circuito desarrollara amistades en Puerto Rico», dijo García Padilla, quien mencionó que otros boricuas que fueron oficiales jurídicos del jurista incluyen a Jorge Pérez Díaz y Nilda M. Navarro-Cabrer.

El debate

Tras su paso por el Primer Circuito, en el 1994 Breyer fue nominado por el presidente Bill Clinton al Supremo, de lo que ya han pasado 27 años. García Padilla entiende que el nombre de Breyer «esté en estos días muy en el debate de temas judiciales», por la posibilidad de que se retire, pero el decano emérito pide poner las cosas «en contexto».

«Lo que ocurre en Estados Unidos es muy interesante, tiene que ver con muchos hilos del tejido político, del debate político en Estados Unidos, y a partir de las discusiones sobre el tema del aborto, el tema de la ideología de los jueces se ha convertido en algo muy álgido, y no es solo el aborto, es Obamacare, la pena de muerte, las armas, es algo que, en la sociedad de Estados Unidos, recae en los jueces, y en los jueces del Tribunal Supremo», reflexionó García Padilla.

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El profesor dijo que Breyer no es simplemente un juez nombrado por un demócrata, sino una voz importante del sector progresista de Estados Unidos, un grupo muy lastimado desde que los republicanos bloquearon en el 2016 la nominación de Merrick Garland, el candidato de Barack Obama a sustituir al entonces recién fallecido Antonin Scalia, bajo la premisa de que no se debía nombrar a un juez de un presidente en año de elecciones. Sin embargo, en el 2020 -año de elecciones- muere la liberal Ruth Bader Ginsburg en septiembre y en octubre, a tres semanas de las elecciones, confirmaron a toda prisa a la conservadora Amy Coney Barrett.

A esto hay que sumarle que el senador Mitch McConnell -el mismo que promovió la rápida confirmación de Barrett e impidió la consideración de Garland- ha adelantado que se propone impedir cualquier nominación de Biden al Supremo, señaló García Padilla.

La reacción de parte de sectores progresistas ha sido a la militancia, como en el grupo Demand Justice, que ha iniciado una activa campaña contra el progresista Breyer, con un anuncio en el New York Times en el que 18 juristas le piden que deje su cargo, y hasta una guagua de sonido que promocionaba el lema de «Breyer, retire» alrededor de los predios del Supremo, indicó el catedrático.

En medio de todo este ambiente, García Padilla dijo que percibe «preocupación en el ánimo de Breyer». Recordó que el pasado 7 de abril, en un discurso en la Universidad de Harvard, el juez expresó cómo la autoridad de la corte y el propio imperio de la ley depende de la confianza que tienen los ciudadanos de que los jueces respondan a principios más que a sus sintonías políticas.

Desde la Casa Blanca

Para Biden, como a todo presidente de Estados Unidos, nombrar a un juez en el Tribunal Supremo sería parte de su legado en Casa Blanca, pero en el debate público ha sido muy cauteloso, y ha expresado que le corresponde a Breyer decidir si se retira, o no.

Si Breyer decidiera retirarse, García Padilla mencionó que el presidente tiene como opciones a juristas de primer orden, pero advirtió que no necesariamente serán de sectores minoritarios. Recordó que el juez Clarence Thomas, afroamericano, es conservador, y que la jueza Coney Barrett es mujer.

«Estoy seguro que si escoge a alguien de un sector de minoría será alguien progresista», mencionó García Padilla.

Biden no solo atendería el tema del Supremo desde la posibilidad de una vacante, como puede ser la de Breyer, sino que en abril nombró una comisión del Tribunal Supremo para que le recomiende posibles cambios a esa institución. Uno de los cambios que se ha mencionado, y que atendería la preocupación progresista o de personas afines a los demócratas, es de que hay una clara mayoría de jueces conservadores en el alto foro, y que una posible respuesta sería aumentar la cantidad de jueces en ese tribunal.

García Padilla recordó que el precedente a esta movida fue el llamado «court packing» del presidente Franklin D. Roosevelt, y que «el peso de la opinión es en contra» de esta movida del afamado presidente. «El propio Breyer ha dicho que, el que lo vaya a plantear, debe plantearlo mucho y largo, por las consecuencias que puede tener para la estabilidad judicial de Estados Unidos», sostuvo.

Respecto al tema de Breyer, García Padilla advierte que el sustituto que en su momento nombre Biden, si finalmente se da la vacante, no debería ser sencillamente colocar a un juez identificado como demócrata en el lugar del veterano magistrado, por lo mucho que este ha aportado a la judicatura y la sociedad.

Aportaciones del juez Breyer

El también presidente de la Academia Puertorriqueña de Jurisprudencia y Legislación no quiso enfocarse en alguna decisión importante para resaltar las aportaciones del juez, sino que señaló que ha dejado un legado extenso y variado. En las pasadas semanas escribió una opinión importante que obtuvo una mayoría 7-2 en esta corte conservadora donde salvó el programa médico Obamacare en varios estados -en ese caso no entró a los méritos de la controversia, sino que aglutinó a la mayoría de los jueces alrededor del argumento procesal de la falta de jurisdicción o «standing». Además, escribió otra opinión que amplía derechos de los estudiantes en libertad de expresión, y emitió una importante disidente en un caso sobre derechos de empleados del sector agrícola.

«Y esto fue solo en junio», dijo García Padilla.

En dos décadas en el alto foro, «su voto ha sido central en temas progresistas de debate», afirmó el catedrático. «Su aportación, más que en una opinión, está en realidad tejida en una serie de opiniones de 26 años de jurisprudencia, que por lo más mantiene la orientación inclusiva, expansiva, de los derechos de las personas, de participación de programas de la comunidad y beneficio social», añadió.

Además, Breyer es una persona -al igual que lo fue el juez Scalia- que participa mucho del quehacer público, de asuntos judiciales, de foros públicos, que le ha permitido contribuir no solo al debate técnico en las opiniones, sino al debate laico, de asuntos de interés para la justicia, además que ha sido autor de varios libros, relató García Padilla.

«Hay un tema muy interesante, y es la apertura del juez al derecho internacional y comparado, al explorar cómo otras comunidades distintas a Estados Unidos atienden sus problemas y a aprender de ese ejercicio, y segundo, a mostrar mayor voluntad de sujeción de parte de los Estados Unidos a las normas que articula la comunidad de naciones», dijo García Padilla, recordando que sobre este tema Breyer tiene publicado el libro La corte y el mundo. El juez «apoya que los tratados que han sido suscritos por los Estados Unidos reciban el tratamiento más riguroso en las cortes de Estados Unidos, que es distinto a si Estados Unidos debe o no suscribir un tratado, eso es algo político, pero que los que han sido suscritos sean tratados por las cortes con el mayor sentido de sujeción a las normas», sostuvo.

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