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El aumento del salario mínimo y el impacto para los patronos

El director de la División de Análisis y Política Económica, Leslie Adames, conversó con Microjuris sobre la relación entre el aumento del salario mínimo y la inflación, así como el impacto para los patronos.

La falta de empleados continuará siendo uno de los grandes desafíos que tendrán muchas empresas durante el 2022 y, al mismo tiempo, los patronos tendrán que ajustar su realidad presupuestaria a un aumento de salario escalonado que entró en vigor en enero mientras intentan absorber los efectos de la inflación.

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El director de la División de Análisis y Política Económica de Estudios Técnicos, de Estudios Técnicos, Leslie Adames, conversó con Microjuris sobre la relación entre el aumento del salario mínimo y la inflación, así como el impacto para los patronos.

“El incremento del salario mínimo sin duda alguna va a tener un efecto inflacionario porque las empresas usualmente lo que hacen cuando ocurren aumentos en los costos operacionales tratan de absorber estos costos para tratar de no traspasar el incremento en precio al consumidor, pero venimos de un periodo de actividad económica en donde muchas medianas y pequeñas empresas se vieron afectadas por el cierre parcial de la actividad económica y la situación financiera se fue deteriorando poco a poco”, expresó en entrevista con Microjuris.

Según datos del CENSO, un 22% de la actividad de las PyME (Pequeñas y Medianas Empresas), reflejaba que estaban en una posición financiera complicada si se tomaban en consideración barómetros como la liquidez.

“Ante esa situación, un incremento en el salario mínimo va a tener el efecto de que las empresas, al no poder absorber ese costo, traspasen ese incremento al precio final de los bienes y servicios que ofrecen en el mercado, y eso abonará a la inflación que estamos experimentando hoy”, agregó.

Entre octubre de 2020 (118.931) y octubre 2021 (123.255) el Índice General de Precios aumentó en 3.6%.  Todos los grupos principales reflejaron alzas en sus índices:

  1. Transportación 7.9%
  2. Alimentos y Bebidas 4.7%
  3. Entretenimiento 2.6%
  4. Alojamiento 1.7%
  5. Educación y Comunicación 1.4%
  6. Otros Artículos y Servicios, 1.2%
  7. Ropa 0.5%
  8. Cuidado Médico 0.3%

“Para octubre la tasa de inflación estaba en 3.6%, y la gente dirá que eso no es mucho, y es que si bien es cierto que el 3.6% podría sonar bajo, tenemos que tener en consideración que veníamos de una tasa de inflación en enero de cero. Yo creo que ese es el primer punto, pero cuando vas a las distintas categorías de gastos, tienes un crecimiento en piezas de carros, alimentos como aves, combustible y gas. Estamos hablando de incrementos en precios de doble dígito en segmentos que son esenciales. A estos incrementos hay que añadirle, además, del incremento del salario mínimo, el aumento en la energía eléctrica a nivel comercial e individual y los aumentos en acarreos”, destacó el economista.

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Y es que, tras más de doce años sin que se aprobara un incremento al salario mínimo federal de $7.25 la hora, mediante la ahora Ley para el Salario Mínimo de Puerto Rico, a partir del 1 de enero de 2022, aumentó el salario mínimo por hora en Puerto Rico a $8.50. El salario mínimo en Puerto Rico  aumentará de forma escalonada automáticamente como sigue, salvo que la Comisión Evaluadora de Salario Mínimo emita un decreto que lo varíe:

  • Efectivo el 1 de enero de 2022 $8.50.
  • Efectivo el 1 de julio de 2023 $9.50.
  • Efectivo el 1 de julio de 2024 $10.50.

“Lo que sucede es que, en condiciones normales, el salario mínimo del empleado se aumenta para compensar el incremento en el costo de vida, y sí eso se hace. Pero, en la coyuntura actual, la implementación de esta política lo que provoca es que se ejerza presión sobre las presiones que ya estamos experimentando en los niveles de precio. Así que, es una política que sí se ha implementado, y ayuda a mejorar la capacidad adquisitiva del consumidor, pero es una política que se ha implementado a destiempo”, comentó Adames.

Adames, además, destacó que se espera que este incremento que entró ahora en enero beneficie al 17% del empleo asalariado. También, habló sobre otro factores exógenos y endógenos que abonan a la inflación, entre estos el aumento en el combustible. 

“En un escenario normal implicaría que las empresas podrían optar por absorber ese incremento en precio y no se traduce en una erosión en el poder adquisitivo. El problema es que las empresas no tienen esa reflexibilidad, y van a traspasar ese aumento en el precio final de venta. Pero, eso no es lo único que está haciendo efecto sobre la inflación, hay otros factores exógenos y endógenos que también abonan. Tienes el disloque en la cadena de abasto, es un fenómeno global. También existe un problema a nivel local y de Estados Unidos de disponibilidad de camiones para trasportar la mercancía desde los puertos hasta los centros de distribución. De igual forma, existe un problema con la disponibilidad de choferes y furgones. Aún hay mucha incertidumbre con la estabilidad de precio a corto plazo del combustible. Todo esto va a incidir en los precios de bienes y servicios que estamos consumiendo”, abundó.

Preocupación por la inflación 

Los Hispanos en Estados Unidos están mostrando menos confianza de consumidor al comenzar el 2022, puesto que una inflación no experimentada en décadas continúa disminuyendo el poder adquisitivo de los mismos.

El Índice de Confianza del Consumidor Hispano disminuyó de 90.5 en el tercer trimestre del 2021, a 86,7 en el cuarto trimestre del 2021, pero permanece bien por encima del 79.3 del cuarto trimestre del 2020, conforme a la Iniciativa de la Encuesta de Negocios y Economía de la Universidad de Florida Atlantic (FAU BEPI) en la Escuela de Negocios de FAU.

El optimismo disminuyó en cuatro de las cinco preguntas usadas para generar el índice.  En el cuarto trimestre del 2021, el 59% de los hispanos estimaban que estaban mejor económicamente comparado con el año anterior, lo cual significó un porcentaje menor que el del 62% del tercer trimestre.   Respecto de si ellos esperaban estar mejor económicamente el año siguiente, el 70% creía que sí, comparado con el 78% del tercer trimestre.

“La inflación se suma a la carga financiera ya causada por la pandemia del COVID-19”, manifestó Mónica Escaleras, Ph.D. directora de FAU BEPI. “La inflación está perjudicando la billetera de los Americanos, ya que ha llegado a un pico no visto en 40 años en los Estados Unidos, pero ciertos grupos demográficos como los hispanos son los que se ven más afectados”.

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