Honoris Causa en Derecho para Sonia Sotomayor

por Yarelis del Carmen Rivera

Sotomayor y los DecanosLa Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR) confirió un doctorado Honoris Causa en Derecho a la honorable jueza del Tribunal Supremo de los Estados Unidos Sonia Sotomayor.

Fue en el Teatro del recinto de Río Piedras del primer centro docente del País que Sotomayor, de origen puertorriqueño y primera hispana en ocupar una silla del más alto foro judicial estadounidense, recibió el grado rodeada de colegas, amigos y familiares. El evento también dio cierre al año de celebraciones que ha tenido la Escuela por su centenario.

El título que recibió la Jueza representa la distinción más importante que se otorga a quienes posean una trayectoria extraordinaria a nivel profesional y social.

Durante su mensaje, la rectora interina del Recinto, la doctora Ethel Ríos Orlandi, destacó cómo la Universidad, donde suelen darse diferencias de criterio, se unió en consenso para reconocer los valores intelectuales y humanos de Sotomayor cuando la Escuela de Derecho recomendó que se le concediera el reconocimiento académico.

Ríos Orlandi mencionó también la reciente opinión disidente de Sotomayor sobre el tema de acción afirmativa y una legislación sobre el sistema de educación en el estado de Michigan y destacó el vocabulario sencillo y accesible de Sotomayor para exponer su postura. “¿Por qué la raza importa?”, fue uno de los cuestionamientos de la jueza que mencionó la Rectora Interina.

Por su parte, el presidente de la UPR, Uroyoán Walker Ramos, extendió un mensaje jocoso y a la vez emotivo para exaltar las cualidades y trayectoria de la tercera mujer en ser jueza del Tribunal Supremo estadounidense.

Matemático al fin, según dijo, aprovechó para hablar de la probabilidad que tiene alguien para recibir una nominación al Supremo Federal. “Estamos hablando de que el Tribunal tiene nueve jueces… ¡sólo nueve entre 1 millón 225 mil 452 abogados que hay en Estados Unidos!”, dijo asombrado.

Además, Walker Ramos resaltó hechos históricos ocurridos en la misma fecha -26 de mayo- que Sotomayor fue nominada en el 2009 a su actual posición por el presidente de Estados Unidos Barack Obama. Mencionó música de Los Beatles, cinematografía de Star Wars y eventos deportivos, tras confesar ser fanático de los Yankees de Nueva York y alardear de los múltiples campeonatos del equipo de pelota.

“Sotomayor es prueba fehaciente de lo que se puede lograr, cuando ante problemas, retos y desavenencias nos mantenemos fijados en el norte de nuestra brújula interior. (Ella) supo buscar su lugar en el mundo… sin excusas”, sostuvo el académico en un tono más serio.

De otro lado, la decana de la Escuela de Derecho, Vivian Neptune Rivera leyó una semblanza sobre la jueza, a quien describió como una representante de “lo mejor de nuestra gente, que no nació en cuna de oro”, que fue becada para estudiar derecho en la Universidad de Yale y fue editora del Yale Law Review. La Decana rememoró cómo cuando Sotomayor era estudiante acudió a una feria de empleos donde estudió leyes y los reclutadores le decían que la única razón por la que estaba en Yale era por ser latina. La hoy jueza denunció a aquel bufete por discrimen y prevaleció a su reclamo.

‘“No podemos cerrar los ojos a algo que inevitablemente tenemos que ver’, dijo Sotomayor, convirtiéndose en la voz de muchos”, recordó Neptune.

“El talento no es suficiente, es la entereza y los valores… el modelaje de una madre, un hermano, la abuelita y familia extendida… esos son los elementos indispensables para cambiar la vida en colectivo”, puntualizó la abogada.

Cuando el turno para hablar fue de Sotomayor, la jueza comenzó diciendo: “Me van a tener que perdonar, siento que quiero llorar, me han tocado esas palabras. (…) Es difícil dar un discurso serio cuando uno tiene muchas alegrías en el corazón”.

“He tenido muchos momentos importantes en mi vida, hoy será uno de los más altos en mi lista”, continuó.

“Como muchos saben, visito Puerto Rico con mucha frecuencia. Puerto Rico ha sido testigo de cambios extraordinarios: la evolución del uso de los mosquiteros y abanicos que permitían que la gente durmiera más cómoda, a tener acondicionadores de aire en muchos sitios hoy en día. Casas de madera con techos en zinc se han convertido en casas de cemento. He notado el cambio drástico en el volumen del tránsito. Hay tapón a todas horas. (…) Pero el desarrollo en la Isla no ha sido uniforme”, dijo entre broma y nostalgia, al recordar cómo sonaba la lluvia sobre los techos de metal de las antiguas casas en la Isla.

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Al exponer su visión sobre el sistema judicial para el que labora como jueza hace 22 años, la puertorriqueña criada en el Bronx manifestó su preocupación sobre la confianza que el pueblo ha ido perdiendo en los tribunales. “Tenemos que hacer todo lo que esté en nuestro poder para reconstruir y proteger la confianza del pueblo en la judicatura”, sostuvo.

Reconoció también la necesidad de que la ciudadanía tenga conocimiento de cómo se dan las interacciones entre los jueces fuera del tribunal, para así sentirse cercana a dichas figuras. “El público aprecia conocer de las interacciones personales de los jueces, fuera de las salas del tribunal. (…) La cordialidad entre los jueces, incluso en nuestras diferencias, es sumamente importante. Esa cordialidad dentro y fuera del tribunal, hace que sin importar nuestras diferencias, el público se inspire en esas relaciones”, afirmó.

Además trajo a la atención del público que es necesario que las escuelas y facultades de derecho sirvan a la sociedad mediante programas de clínicas de servicios legales y proyectos pro bono, como los que tiene la Escuela de Derecho en la UPR.

También hizo una observación sobre la educación jurídica: “Mucho derecho sustantivo, poco de lo que es enseñarle a los estudiantes lo que es ser abogado. Eso produciría efectos más positivos en el sistema”, opinó.

Sobre su día a día como jueza, aseguró que les pide a sus oficiales jurídicos que le hagan llegar recortes de periódicos y escritos en medios que mencionen errores o puntos de vista no tomados en cuenta por el Tribunal Federal, aunque las decisiones ya hayan sido tomadas, pues sabe que más adelante es posible que surja otra controversia similar para resolver y a ella le interesa tener esas perspectivas a la mano.

Asimismo, hizo énfasis en la importancia de la ética judicial, de evitar eventos políticos y la socialización con partes de los casos o abogados de casos ante sí.

Finalmente, la jueza Sotomayor manifestó un punto clave con relación a su práctica. “En mis 22 años como jueza, siempre he tenido la misma meta en mente: evaluar imparcialmente los hechos ante mí”.

Sobre su trayectoria, en el 1991, el presidente George H. W. Bush la nominó como Jueza de Distrito para la Corte de Distrito de Estados Unidos del Sur de Nueva York. En el 1997, el presidente Bill Clinton la nominó como Jueza del Segundo Circuito de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos. Y en el 2009, el presidente Obama la nominó como Jueza Asociada del Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

A la ceremonia acudieron la honorable jueza presidenta interina del Tribunal Supremo de Puerto Rico, Liana Fiol Matta, y los Jueces Asociados y Juezas Asociadas del foro. También hubo múltiples figuras políticas como la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz.

 

 

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