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El polifacético perfil de la nominada al Supremo federal

Microjuris entrevistó a varias personas expertas sobre el impacto de la nominación de Ketanji Brown Jackson al Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Por Daniel Rivera Vargas

Hija de maestros retirados, uno de los cuales se convirtió eventualmente en abogado, hermana de un detective, sobrina de un jefe policiaco, con un tío que estuvo preso, exabogada de pobres acusados de delitos, mujer y negra.

A la luz de los diversos aspectos que la rodean, varios entrevistados analizaron para Microjuris el impacto de la nominación de Ketanji Brown Jackson al Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Joe Biden nominará a la jueza Ketanji Brown Jackson al Tribunal Supremo de EE.UU.

“A mí me parece una nominación bien importante para el Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre todo en estos tiempos. Es importante, acertada y extraordinariamente necesaria por muchas razones primero porque es la primera mujer negra que va a estar en ese tribunal, en sus más de 200 años de historia, y a su vez es la sexta mujer en ocupar esa posición en este tribunal, con un testimonio a lo patriarcado y racista que por más doscientos de años ha sido ese tribunal”, dijo el profesor de derecho constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, Carlos Ramos.

La nominada por Joe Biden al Supremo es una jueza de 51 años, quien fue oficial jurídico del juez Stephen Breyer, quien con su retiro crea la vacante que ahora ocuparía Brown. Actualmente, es jueza del Tribunal de Apelaciones para el Circuito del Distrito de Columbia.

Ramos dijo que es muy importante en la trayectoria de la jueza ese tiempo en la defensoría pública federal, la dependencia que defiende gratuitamente a los acusados pobres, un trasfondo litigante como han tenido pocos jueces antes de llegar a la toga suprema, siendo uno de ellos Thurgood Marshall, quien fue el primer afroamericano en esa corte. De sus decisiones al momento, ya ha comenzado de debatirse como fue un detente a una ley migratoria del pasado gobierno republicano y como le recordó al entonces presidente Donald Trump “que no es un rey, que no puede reclamar poderes monárquicos”.

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Pero, también es importante su extracción de clase que, al igual que Sonia Sotomayor, conoce las necesidades de las personas con poco acceso al poder, dijo Ramos. Indicó que la nominada puede aportar de forma muy distinta desde el estrado supremo cuyos integrantes no son representativos de las grandes mayorías del país, por lo que aun estando en minoría –se mantienen seis conservadores frente a tres liberales- la jueza puede aportar una visión de mundo importantísima a ese foro.

“Esta no es una jueza que está en una torre de marfil, lo ha ejercido como abogado litigante, luego fue por muchos años jueza del tribunal de primera instancia, y lleva poco tiempo como jueza del tribunal de apelaciones así que trae un bagaje, un contexto muy grande”, sostuvo el catedrático. “Es extraordinariamente buena para esa institución”, agregó Ramos.

Mientras, para la decana de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Vivian Neptune, la nominación de Brown trae a la mesa el importante tema de la representación.

“La diversidad en el sistema legal es indispensable para la correcta y equitativa adjudicación de la justicia. La profesión legal es una de las menos diversas tanto en Estados Unidos como en Puerto Rico. Irónicamente se utiliza el derecho, como se hizo en Brown v. Board of Education, para abolir leyes y prácticas discriminatorias y racistas, pero al mirar la composición de la judicatura y de la profesión legal en general, vemos que falta mucho por hacer. La nominación por el Presidente Biden de la Jueza Ketanji Brown Jackson al Tribunal Supremo federal, nos llena de júbilo y esperanza. Se trata de una excepcional profesional que con su intersección de raza y género aportará a la discusión y adjudicación de controversias con una perspectiva hasta ahora ausente en el Tribunal. Para llegar a este momento tuvo que probarse más que cualquier otro candidato o candidata. Su expediente, trayectoria y compromiso con el servicio serán su carta de presentación”, sostuvo la decana en declaraciones escritas.

Neptune dijo que para lograr una mayor diversidad en la profesión legal es impostergable solidificar el sistema de educación público de nuestro país para asegurar que la niñez logre su desarrollo pleno, culmine sus estudios primarios y secundarios, acceda a cursar estudios universitarios hasta obtener un bachillerato y pueda solicitar y ser admitido a la Escuela de Derecho.

“Mientras no se atienda la raíz de la desigualdad social marcada por la pobreza, violencia y falta de apoyo a la educación pública primaria y secundaria, será muy difícil lograr esa representación y diversidad. Proyectos como Enlace con Escuelas Públicas de Derecho UPR y el Prelaw Undergraduate Scholars (PLUS) del Law School Admission Council, van dirigidos a lograr que mayor número de estudiantes de bachillerato de trasfondos diversos logren admisión a la Escuela de Derecho de la UPR mediante talleres a estudiantes de escuela superior en el caso de Enlace y con un curso de verano y estipendio para cada estudiante en el caso del PLUS program”, dijo la decana.

Neptune finalmente exhortó a todas las ramas del gobierno, así como las instituciones de educación superior a que adopten e implementen proyectos antirracistas dirigidos a cerrar la brecha de la desigualdad y remover los obstáculos cimentados en el prejuicio y discrimen que limitan las oportunidades de las personas negras. “La educación pública accesible es la base. Todos nuestros recursos y esfuerzos deben ir dirigidos a solidificarla y no a debilitarla», agregó.

Asimismo, la senadora y expresidenta del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, Ana Irma Rivera Lassén, dijo que tiene mucho interés en ver las respuestas de la nominada durante el proceso de confirmación y llamó la atención a como ahora el ala liberal del Tribunal Supremo federal queda compuesta por un grupo solo de mujeres de diferentes razas: Elena Kagan, blanca; Sonia Sotomayor, puertorriqueña; y ahora Brown, negra.

“Es una designación interesante, me parece que hay mucha expectativa”, dijo Rivera Lassén. “Muchos la ven como la heredera verdadera de la defensa de los derechos de temas de raza, una voz que antes había con el juez Marshall, y el juez Clarence Thomas no ocupó esa necesidad”, sostuvo.

Es una expectativa que no solo existe por su raza y género, sino por su trasfondo profesional, dijo la jurista, esto porque Brown fue abogada de defensa de gente pobre y eso es importante, porque se espera que tenga una sensibilidad con esos temas, que incluyen cárceles, las condiciones de las prisiones y las sentencias exageradas, esto a la luz de que antes de ser defensora pública también trabajo con la comisión federal de sentencias.

Aunque la legisladora dijo que espera ver cómo se expresa en las vistas públicas en temas de derechos reproductivos, el bando republicano se le hará cuesta arriba cuestionarla en las vistas congresionales, dijo Rivera Lassén, al ser una persona que viene de sectores trabajadores, y que como jueza apelativa intervino en varias decisiones. 

Decisiones de Ketanji Brown Jackson

Algunas de las decisiones relacionadas a temas de despido su posición fue contraria al presidente Donald Trump, pero en otra, sobre la construcción del muro fronterizo migratorio, dijo que su corte no tenía jurisdicción para intervenir. “Va a ser difícil atacarla”, mencionó.

“Estoy muy deseosa de ver esas vistas públicas, es un momento muy interesante, también es interesante que, por lo menos en términos de los que se ve, para las personas afrodescendientes en Estados Unidos, esta nominación es un mensaje de inclusión, ahora necesitamos que ese mensaje de inclusión se traduzca en decisiones y posiciones cónsonas con ese mensaje de inclusión”, sostuvo Rivera Lassén.

Asimismo, el exdefensor público federal en Puerto Rico y Nueva York, Leo Aldridge, dijo que sería la primera abogada proveniente de esa oficina en ocupar un puesto de jueza del Tribunal Supremo de Estados Unidos, por lo que tiene una visión de vida importante para Estados Unidos, donde hay una enorme cantidad de gente presa. Llamó la atención a que en Estados Unidos vive el 5% de la población mundial, y tiene el 25% de todos los presos del mundo.

“Representa el reconocimiento a la institución del defensor público, que es una parte integral del sistema adversativo; representa también que una integrante de la Corte Suprema va a haber interactuado con las personas acusadas, que por lo general vienen de trasfondos llenos de traumas, pobreza, deprivación y esa sensibilidad es importante a la hora de resolver casos”, indicó Aldridge, quien dijo que como jueza lo que se conoce hasta ahora apunta a que se trata de una persona seria que se toma su tiempo en resolver las controversias.

También, dijo Aldridge, la nominada puede aportar al Supremo desde otras experiencias de vida. El letrado recordó que la jueza tuvo un tío que cumplió una larga condena de prisión por narcotráfico antes de ser indultado por el presidente Barack Obama; un tío jefe de la policía y otro que fue agente, y ver a su padre mqestro prepararse como estudiante nocturno para ser abogado.

Igualmente, el abogado resaltó el mensaje de inclusión que implica esta nominación: “Es la primera vez en la historia de la república que tendremos a una mujer negra en esa corte. Como dijo el presidente, ya es hora de que el Tribunal Supremo se parezca a la composición racial y étnica de Estados Unidos”.

Para el abogado conservador Jose Bagué, aunque él hubiera preferido que se designará a una conservadora, entiende que un presidente demócrata y liberal va a nombrar a alguien liberal. 

Pero, Bagué entiende que por diversas razones la nominada no debe tener problemas no solo en ser confirmada por el Senado, sino que incluso pudiera obtener apoyo de senadores republicanos.

Dijo que de lo que se sabe hasta ahora la jueza Brown es una persona cristiana, de familia, de valores, “que no viene de Sillicon Valley o de Nueva York bebiendo champan” y que incluso está emparentada con el expresidente republicano de la Cámara de Representantes federal, Paul Ryan. 

“No es una activista izquierdista”, dijo Bagué.  

También dijo que incluso un juez conservador le dio su apoyo a la nominada por su inteligencia y carácter, lo que es algo positivo porque es bueno que en el tribunal “haya personas que pueden llevarse bien con personas de diferentes perspectivas. En Puerto Rico y Estados Unidos estamos sufriendo de demasiada polarización”, sostuvo. 

“Es una buena nominación, no creo que tenga mayores problemas en el Senado”, agregó. 

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