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Cenizas de Guayama llegan al Congreso

Hay argumentos en contra y a favor de la prohibición.

Por Daniel Rivera Vargas

El manejo de las cenizas en Guayama fue objeto esta semana de una vista pública en el subcomité de Fiscalización e Investigación de la Comisión de Recursos Naturales del Congreso de Estados Unidos, un proceso en el que la ciudadanía y diversos sectores debatieron las implicaciones de este producto en la salud, el ambiente y la economía.

A la audiencia no comparecieron representantes de AES, la empresa que opera la generadora de energía que produce las cenizas.

La presidenta del subcomité, la congresista Katie Porter, lamentó que no se compareciera, pero no descartó una citación bajo apercibimiento de desacato.

Porter dijo que apoya el cierre de la planta, cuyas cenizas han sido rechazadas con fuertes protestas en comunidades en Florida y República Dominicana.

Decisión del Supremo federal podría impactar depósito de cenizas en Puerto Rico

«Cuando AES abrió la única planta de carbón en Puerto Rico en el 2002, unos cien casos de cáncer al año en la cercana ciudad de Guayama, y en menos de un año aumentó en 50%. Hoy día, una de cada 10 personas en cada cuatro tiene condiciones cardiovasculares, y uno de cada tres tiene problemas respiratorios. En resumen, la planta está matando a la gente de Guayama”, sostuvo Porter.

«Esto es un claro caso de injusticia ambiental».

Estas fueron las expresiones iniciales en una vista en la que congresistas plantearon interrogantes que van desde el impacto de estas cenizas en República Dominicana, por qué no se usa el dinero federal de la reconstrucción en energía renovable, cómo esta planta es una muestra más del racismo en Estados Unidos en contra de comunidades minoritarias como negros y latinos, incluso resaltando que en Guayama hay una gran comunidad negra, pero también con expresiones de legisladores federales que apoyan el uso de combustibles como el carbón.

Efectos sobre la economía, salud y energía

Tres de las personas que depusieron eran residentes de Guayama, quienes denunciaron cuán perjudicial las cenizas son para la salud y el ambiente, como el pescador Alberto Colón, quien dijo cómo ha visto que se ha ido esfumando la pesca en el área y mangles desvanecerse, y afirmó que no solo se trata de Guayama, sino que AES ha llevado dos millones de toneladas de cenizas por diversas partes de Puerto Rico, provocando enfermedades.

«He visto la salud de muchos vecinos deteriorarse por la exposición a altos niveles de metales pesados en las cenizas», dijo el pescador.

Mientras, el doctor Gerson Jiménez dijo que lleva 44 años como internista en esta área, que él y otros médicos del sureste de la Isla han visto un alza en condiciones como cáncer, problemas respiratorios y de tracto urinario desde que se estableció AES.

El galeno sometió varios estudios al subcomité, y dijo que en el hospital donde trabaja ha visto un alza significativa en tiempos recientes en casos detectados de cáncer, cuando en 2020 en 10 de los 12 meses del año, en pruebas realizadas se confirmó cáncer en el 5% de los casos, mientras que anteriormente esto podía ser tan bajo como 2%. Afirma que las cenizas de carbón contienen tóxicos como mercurio, plomo, cadmio, entre otros.

Mientras, la abogada ambientalista Rosa Santiago compareció en representación de diversas organizaciones, y advirtió que el cierre de la planta no afectaría la seguridad energética de la isla porque actualmente la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) produce mucha más electricidad de la que se consume.

Insistió además en los riesgos de salud que representa esta planta para la región y para Puerto Rico y denunciando diversos impactos ambientales.

«Urgimos al comité el cierre inmediato de la planta de AES», sostuvo Santiago.

Transión a energía renovable

Otro de los deponentes fue el vicepresidente de la Junta de Gobierno de la AEE, David Owens.

Dijo que la corporación pública se está moviendo hacia una mayor generación de energía por fuentes renovables, pero que esto es un proceso que en el mejor de los escenarios tardaría dos años, y sostuvo que la energía renovable depende del clima, por lo que requiere invertir en equipo como baterías.

También Owens agregó que, aunque se busca acelerar el uso de energía renovable, en la actualidad el sistema es anticuado para manejar este tipo de energía, pero ese proceso no ha concluido.

Owens fue cuestionado en varios ocasiones por los congresistas, y uno de los momentos particulares de la vista fue cuando este vicepresidente de la AEE dijo no tener conocimiento alguno de cómo AES estaba involucrada en denuncias de situaciones en República Dominicana, incluyendo transar una demanda multimillonaria por el depósito de miles de toneladas de cenizas en la comunidad Arroyo Barril.

Piden calma

El otro deponente fue Alex Epstein, fundador del Centro de Progreso Industrial, quien abogó por AES y el uso de este tipo de generación como el carbón, y vincula el cierre de esta empresa a «convertir a Puerto Rico en un país verdaderamente tercermundista».

«Hay cambio climático, pero no una crisis climática», afirmó Epstein, quien exhortó a no ser «histérico».

«Hay muchas soluciones alrededor del mundo para el manejo de las cenizas del carbón, que no obligan al cierre de la fábrica», sostuvo.

Reacción congresional

Entre los congresistas hubo diversidad de opiniones en cuanto a este tema.

Por ejemplo, el republicano Bruce Westerman, recordó que la generación mediante carbón que provee AES es necesaria en Puerto Rico, y enfatiza el daño que el sistema energético de la isla sufrió tras el azote del huracán María en el 2017.

«Mientras Puerto Rico trabaja en su reconstrucción, es crucial que Puerto Rico mantenga una producción de energía confiable. AES es una de las fuentes de energía más confiables y accesibles de la Isla», dijo el congresista.

Por su parte, Alexandria Ocasio-Cortez, congresista por Nueva York de origen puertorriqueño, le preguntó a la deponente Santiago si «el sol puede reemplazar la energía del carbón», a lo que la abogada respondió con un «absolutamente».

La congresista resaltó que Guayama es una comunidad afroboricua, que es objeto de injusticia racial.

Varios congresistas resaltaron que empresas como AES suelen ubicarse en lugares donde hay comunidades negras o hispanas.

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